¿Fantasma o no fantasma?, esa es la cuestión.
Narración ficticia de hechos reales, aunque….. Se han cambiado los datos importantes con la finalidad de proteger la ecología y la economía familiar.
Casa seis, antiguo campamento de schlumberguer, ciudad del Carmen campeche, época actual, hace un año, con motivo de esos proyectos que en la capital mundial campehana del petróleo se dan como hongos, llegan con la primera lluvia de verano, son efímeros y se extinguen, algunos se reproducen, pero otros perecen para siempre y su recuerdo se pierde en la bruma del tiempo, (aaaaaaaaay, no mamsss!!!). Como decíamos, gracias a un proyecto de esos, la casa matriz de la empresa, se vio orillada, contractualmente, a tener una oficina alterna en ciudad del Carmen, para atender las necesidades propias del trabajo desarrollado costa fuera, nuestro valiente, honesto (seguidor de la 4T), inteligente, noble, bondadoso, simpático, leal, fuerte, caballeroso con los hombres, galante con las mujeres e implacable con los malvados (por favor borrar los tres últimos adjetivos porque me los piratee de Kaliman), protagonista, del cual conservaremos el anonimato, pero solo para darle sabor al caldo diremos que se trata de un gigante de un metro noventa centímetros de estatura, con 90 kilogramos de peso de recia y hercúlea musculatura, sin un átomo de grasa, rostro virilmente agraciado, como cincelado en mármol y con una larga, espesa, sedosa y abundante cabellera rubia, ondeando al viento, y unas pestañotas largas, largas, largas, tuvo la fortuna (en estos tiempos del desempleo es una fortuna enorme tener trabajo), de ser contratado para este proyecto, en condiciones no muy favorables de salario, digno, pero nada más, lejos de su actual residencia en la mil veces heroica ciudad de los palacios chocos (si, mil veces heroica porque esta muy canijo soportar tanto cabrón!), pero con una gran ventaja, podía ocupar para vivir una habitación de la casa-oficina del proyecto, que además estaba muy bien equipada en la cocina, lo que le permitiría, gracias a sus habilidades culinarias (me refiero a que medio sabia cocinar), salvar un poco de lana, preparando sus famosas “comidas cuarteleras” (bazofia le llaman los exigentes degustadores, pero se la tragan pa matar la canija hambre), comidas que le permitían saciar el hambre de cuatro individuos durante dos días apenas con doscientos pesos, eso sí, mermando considerablemente la población de canes callejeros de los alrededores..
La actividad diurna era normal, con algunos ruidos que pasan como “normales”, la gente decía “que son esas pisadas en el techo?”, y le contestaban “han de ser las iguanas, de verdad que son muy grandes”, (si, una importante población de iguanas mamalonas (así definen “grande” nuestros hermanos tamaulipecos, para más información de la población iguanil, ver la página mexicoarmado.com), si, debían de ser las iguanas, aunque quien sabe por donde chingados se subían, y además, por que los pasos sonaban de dos en dos y como si tuvieran botas?, misterios de la ciencia.
Pero en la noche, ya que todos los demás soldados se iban de la oficina, tres o cuatro, según el día de la semana, solo quedaba nuestro simpático super héroe, que se refería al tal Tor ese como “el mamarracho flacucho ese de marbel”, y el silencio inundaba la enorme casa, empezaba el show, una vieja computadora personal de escritorio que solo estaba de adorno porque que nadie la usaba porque cada quien tiene su lap top, se encendía sola, (puede ser un falso contacto o algún fallo en el interruptor de encendido), lo mismo se encendía la impresora, la cual era una maravilla, pero como nunca le compraron toner, solo servía para escanear, pero ahí si se comprobó que con un ligero parpadeo en la energía eléctrica si se encendía sola. El garrafón de agua destapado, pero que tontos, ya se les dijo que hay cucarachas y lagartijas besuconas, que no dejen destapado el garrafón porque al rato vamos a tomar agua de caca o de cucaracha (del insecto huácala, pero mmmmm, que rica especie, la cucaracha mexicana), y sin embargo ahí van a dejar destapada esa madre!!!, los golpes en el pizarrón, clarito se oyen los golpes, hasta se ve la vibración, ha de ser el cambio de temperatura que provoca deformación en el material del pizarrón, golpes en la pared que divide el baño del cuarto, del lado de cuarto, dentro del closet, incluso se oyen que arrastran cosas, malditos ratones, y las “iguanas con botas en el techo”, coño, si hay un “gato con botas”, no veo por que no puede haber una “iguana con botas”, luces encendidas en la madrugada?, pendejo que soy, se me olvido apagarlas, desde pequeño mi padre me daba mis zapes por dejarlas encendidas, y después de tanto tiempo me pasa como cuando era chico, a travieso nadie me ganaba y dejaba las luces encendidas (pinches fantasmas albureros, ja ja ja), hasta ahí todo normal, las alarmas se encendieron una noche, en que al acostarse a dormir, en su flamante hamaca tamaño matrimonial, ciento por ciento yucateca (la mejor del mundo), un levantón de un extremo de la hamaca, hizo rodar a nuestro flamante campeón hasta el suelo “que raro, si ni ando pedo, le voy a bajar al ejercicio, porque con tantito esfuerzo casi vuelo, no mames!!!”, pero cuando se aplicó el método científico, esto es, repetir el experimento y obtener resultados similares, no funcionó, si acaso, después de tanto impulso, una especie de resorte en los brazos de la hamaca, hacían que a las tres de la madrugada, el casi violento mecerse de la hamaca lo despertara, casi como rutina, se mece la hamaca, se despierta, se levanta, se va al baño, se echa una wishada mientras le golpean la pared del baño, volverse a acostar y aprovechar el movimiento para agarrar rápido sueñito otra vez. Pero el acabose fue, en una de esas salidas a wishar, con todo a oscuras, justo a su derecha en el pasillo del cuarto al baño, una sombra humanoide, de quizás dos metros veinte centímetros de alto (recordemos que la saeta rubia mide un metro noventa de estatura, con noventa kilogramos de musculatura de acero y una larga y rubia cabellera ondeando a viento), ya que nuestro héroe se vio obligado a levantar la mirada, para ver durante un par de segundos un par de negros ojos malignos con tintes rojos que brillaban en la oscuridad, no fue la silueta que se desvaneció, no fue el brillo malsano de los ojos, fue el sentir algo muy malo en el ambiente lo que le oprimió el pecho, hizo que se le erizara la piel y que por primera vez en muchos años sintiera miedo.
Al día siguiente temprano, cruzó la calle hacia la plaza real que tenía enfrente, y en el supermercado compró su veladora, regreso a la casa y conociendo el poder de la oración y la fe, pidió que la luz guiara a los buenos y que alejara los malos, mientras la encendía, y las cosas se calmaron casi por completo, cesaron las agresiones, pero los ruidos continuaron, pero ya con las cosas a ese nivel, como dicen los mas grandes parapsicólogos de todo el mundo “así no hay tanto pedo”.
Una caliente mañana, salió rumbo a una comisión y se encontró con un anciano, que arreglaba los setos del jardín “buenos días señor”, “buenos días Don”, “como está usted?, es nuevo por aquí?, no había tenido el gusto de conocerlo y ya conozco a todos (solo son ocho)”, “nuevo no soy señor, ya tengo dieciocho años trabajando aquí, me llamo Pablo”, “mucho gusto señor, yo prefiero conservar el anonimato, pero me puede decir “la famosísima saeta rubia”, cuando alguien se refiera a un gigante de un metro noventa de estatura y una larga, frondosa y rubia melena ondeando al viento, ese soy yo”, y continuaron un ratito platicando de cosas sin trascendencia, de las vivencias en el fraccionamiento, hasta despedirse con un “hasta luego”. las charlas de cinco minutos se volvieron una rutina de cada mañana, la despedida siempre era la misma “y todo bien?”, “si, todo bien, no ha habido problemas”, quizás el anciano se refería al trabajo, y si, con las dificultades propias de la actividad, todo iba bien. En una ocasión, en que la lluvia le impidió salir, salió y al ver a Don Pablo, lo invito a pasar y tomar una taza de café, pero del bueno, un “bola de oro”, al principio no quería pasar, pero una vez dentro se sintió cómodo y durante largo rato disfruto de sus tres tazas de café y un extenso surtido de unas galletas yucatecas, soles, bizcochitos, cremosas, etc., el terrible aguacero parecía que no iba a tener fin, típica tormenta de frente frio en ciudad del Carmen, cielo negro, clima frio, solo se oía la lluvia, la plática era amena y no decaía, en un momento dado, la saeta rubia preguntó. “ahh que bien!!, oiga Don Pablo, ya que tiene tanto tiempo trabajando aquí, le puedo hacer una pregunta?”, “si señor, dígame”, “se ha muerto alguien en la casa seis?, me están chingando mucho y no es precisamente la delincuencia local”, “mire, tanto así como que se haya muerto alguien no, los han obligado a morir, y por eso unos andan encabronados y otros no más por malos andan fregando”, “y como fue eso??, mire, yo soy de Minatitlán, Veracruz y conozco a varios que los matan, y los matan y siguen vivos, es por ahí la cosa?”, “mire usted, le voy a decir lo que puedo decirle y no pregunte más, en los buenos tiempos, este campamento era el hospedaje de lujo de muchos extranjeros, de una muy importante compañía de perforación petrolera, la última inquilina de esa casa fue una señora brasileña, muy religiosa, cada último viernes del mes, traía un sacerdote y a un grupo de personas para celebrar sus misas, y ahí era donde produjeron mucho sufrimiento, me da mucha tristeza lo que paso aquí, pensé que lo malo me iba a rechazar, pero esta débil y pude entrar, fueron animales, adultos y niños…los niños, aquí se acumuló mucha miedo, odio, tristeza y maldad, pero la veladora que prendiste con mucha fe, fue como una válvula de escape, de los que sufrían, muchos se liberaron, los malos más débiles, huyeron para no volver, y nosotros agarramos fuerzas y ya estamos aquí, así que ya no tengas miedo, mis amigos y yo ya podemos defenderte y nada malo te va a pasar”, “no pus que bueno!!”, respondió con una pizca de incredulidad y encabronamiento, la “saeta rubia, no era ni pendejo y medio sabia de esas cosas, “hasta luego”, se escuchó la voz de Don Pablo, pero al voltear a contestarle, ya no pudo verlo, lo que si vio, es que ya la lluvia había parado, las aves cantaban y el sol se asomaba culero entre las nubes “va a ser un pinche calorón, se va a soltar el bochorno” y que sale echo la mocha de la casa.
La saeta rubia llego muy encabronado a la caseta de vigilancia, en donde cuatro de los empleados del fraccionamiento, estaban compartiendo el lonche (como es correcto decir?, “donde está mi lonche?” u “on tá mi lonche?” respuesta, “aquí esta tu lonche!!!”, “¿Oigan, ya ni chingan, no sean canijos, ya me enteré porque me agreden tanto en la casa, allá hay muy malas vibraciones, por las cosas malas que han hecho, porque chingados no me habían dicho nada?”. “Y quien chingados te dijo que ahí paso algo malo?, son puras mentiras”, “el jardinero que siempre esta ahí, me dijo que se llama Pablo, y que tiene dieciocho años trabajando aquí, y que esta enterado de todo, lo de la santería, rituales y demás, es más, me dijo que anda enojado contigo, que el ultimo día que lo viste, te presto dos mil pesos y no se los has pagado a su hijo, que no te hagas pendejo y ya págale”, “AYYY JIJUELACHINGADA”, “y a ti, que ya te perdonó el madrazo que le diste en una guardia nocturna en que llegaste pedo, y que inclusive cuando llegas hasta las manitas, te ayuda en la madrugada con la apertura del portón para que no te corran “, “AYYY JIJUELACHINGADA, si es cierto, he llegado como huevo de cochino, hasta atrás y hasta ahorita no me explicaba por que no me han corrido”, “pues los inquilinos han comentado que les abren el portón y que luego no ven a nadie, pero pues no se han quejado, solo lo comentan”, “y tú, que el reloj que perdiste, está entre las raíces del guayacán que esta frente al bip´s, ahí se te cayó”. En dos minutos regresó y dijo, “AYYY JIJUELACHINGADA, ahí estaba el bendito reloj de mi abuelo”, “y tú, que dejes de depredar a las benditas iguanas cuando menos en la época de reproducción, que te las estas acabando con tal de sacar tus famoso guisos de “pollo”, “AYYY JIJUEACHINGADA, ya me ventaneaste con estos canijos”, “la verdad ya nos habíamos dado cuenta de que comemos iguana, pero como esta sabrosa y no nos cuesta, pues nos hacemos pendejos y nadie dice nada, pero si ya bájale, ya quedan poquitas iguanas”.
“Y qué?, ¿no me van a decir que estoy loco?, o que deje de fumar hierba santa del salto de Eyipantla como me dicen mis amigos?”, (¡¡¡que ya no me surte el amigo JAC, QEPD, dicen en mi pueblo “le estas dando vida al JAAAC!!!”). “pues mira mano, al principio como que, si te íbamos a decir eso, pero cuando nos empezaste a contar cosas que nada mas Don Pablo y nosotros sabíamos y las otras cosas que pasan aquí, pues acabamos por creértelo todo”, “pero que tiene que ver que Don Pablo me lo haya contado todo?, ¿qué tal si andaba algo comunicativo?”, “es que Don Pablo murió hace dos años” ……
En mi pueblo comentan que, si mencionas que alguien está muerto sin estarlo, le estas alargando la existencia, pero mientras muchos se chivean, ja ja ja.