Hoy me preguntaron que porque gastaba tanto en la pesca si en el mejor de los cosas, devolvía las capturas.
Después de pensar un momento, respondí:
- no pesco por negocio -

Pesco porque....

-- es ahí donde platico con los que no están
-- donde hago un viaje a mi interior conmigo mismo como compañero.
-- pesco, porque ahí me olvido de los problemas de mi trabajo, ahí me olvido de todo y mi espíritu encuentra paz estando lejos del ruido de la ciudad.
-- es ahí donde valoro lo que tengo, donde me doy cuenta que no necesito tanto para ser feliz.
-- es donde empiezo el juego que soñé desde niño, un juego entre un pez inteligente y yo. Se trata de engañarlo, de convertirse en un señuelo y desafiarlo a que ataque.
-- es una cacería activa, cada paso es importante y pueden pasar horas sin siquiera sentirlas...... es relajante el vaivén de las olas y el viento suave es otro ingrediente porque es limpio.
-- como todo en la vida, hay que estar atento y cambiar de estrategia, cambiar de señuelo, de forma de recoger la línea, de muchas cosas, pero cuando logras la primera captura, es un momento mágico que lo apuras y al mismo tiempo quieres que dure más tiempo.
-- pesco, porque la pesca es una lección para mi vida, la lección es aprender que debo intentarlo cuantas veces sea necesario, que un intento fallido me acerca más al éxito.
-- pesco porque es el oxígeno que necesito para volver a mi trabajo a poner en práctica lo aprendido....

por eso digo....No pesco por hambre
Y si capturo, libero a mi compañero del juego, porque quiero seguir jugando y aprendiendo el resto de mis días.

Anónimo