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En pro de la Cacería Responsable, el Tiro
Deportivo y la Cultura de las Armas

Cobra Silenciadores
  • Comentarios sobre escopetas


    Para empezar.
    Las calles tienen un principio y un final. Comienzan por el extremo del número uno y terminan por el último; y esto debe ser así por muchas razones: nos indica cual es el lado izquierdo y cual el derecho, en qué sentido ascienden los números, de qué lado van los pares y los impares. Y muchas cosas más. Igualmente los cañones, de cualquier arma, comienzan por la recámara y terminan en la punta. Nunca en sentido inverso.


    Ligeramente descentrado, para insinuar el gris de la pared de su recámara, el cañón derecho nos muestra su cono de forzamiento que a la vista parece un abrupto escalón.

    La recámara es el lado de mayor diámetro del cañón porque es donde se generan los picos de presión elevadísimos que son necesarios para vencer la inercia del proyectil (o la carga de perdigones) obligándolo a que se desplace. Pero ese grosor es el primero a definir y no al revés. Veamos un ejemplo ilustrativo: supongamos que queremos hacer un arma (rifle o escopeta) muy ligera apropiada para prolongadas jornadas de caza y para conseguirlo comenzamos por la punta que rebajamos hasta el máximo que nos permite la resistencia del acero empleado; como sabemos que las presiones irán en aumento a medida que remontamos el cañón hacia atrás, vamos aumentando su diámetro también en lo mínimo imprescindible.

    Pero entonces, nos encontramos que al llegar a la zona de la recámara el diámetro que corresponde para seguir la línea, no aporta la cantidad de metal necesaria para soportar con seguridad las enormes presiones del momento del disparo. La única solución sería agregar material aumentado el diámetro en esa zona. Pero inmediatamente enfrentaríamos algunos problemas: por una parte, las bocas de los cañones quedarían muy separadas a pesar de que las recámaras se estarían tocando. Por otro lado esto también hará que el centro de equilibrio se desplace más atrás, con lo cual la escopeta pegaría más en el hombro.

    Y por último, la banda entre cañones por encima y debajo (lista y solista) debería ser muy... muy... ancha, para cubrir el hueco. La estética sería muy similar a la de un rifle express, pero que al ser cañones en calibre de escopeta, el antiestético conjunto, nos recordaría la cola de un castor. Si en cambio se dimensionan primero las recámaras con referencia a los cascorros de la báscula y las necesidades de material, el resultado será una esbelta y robusta escopeta bien equilibrada.


    Por dentro se pueden apreciar los cambios de tonalidad en el cañón derecho: la recámara es gris satinado, el cono de forzamiento aparece como un anillo oscuro, y el cañón refleja su brillo.

    Las recámaras también tienen exigencias por dentro que las sitúan muy lejos de ser un agujero hecho con una broca y nada más. Primero debe ser tallada con un escareador que asegure su perfecta alineación concéntrica y axial con el ánima del cañón. Luego su terminación más adecuada es al bruñido y no pulido. Si tenemos una superficie de metal cualquiera, sin importar que sea plana o redonda, la primera operación que podemos hacer sobre ella es el cepillado que consiste en dejarla lisa quitando sus imperfecciones. La operación siguiente es el bruñido que además de las imperfecciones, elimina cualquier diferencia de cotas generalmente hasta las milésimas de milímetro.

    Para avanzar un paso más en el proceso de mecanización, se puede recurrir al pulido a espejo, que además de las medidas, empareja la superficie dejándola perfecta al tacto y la vista. Pero todavía hay otro paso que lleva la terminación hasta la propia dimensión molecular del material. Es tan profundo, que hasta consigue que se haga más resistente a la corrosión al no dejar intersticios donde pueda guarecerse la humedad. Es el rectificado. Que marca el límite de la maquinaria actual. Ningún cañón necesita rectificado y dado que es innecesario, nadie encarece (y mucho) la fabricación, agregando este procedimiento superfluo. Pero en cambio vienen pulidos para asegurar una superficie brillante y deslizante por donde avanzar la carga.

    Sin embargo, el caso de la recámara es diferente. Si el lector observa un revólver pistola o rifle, en suma: una recámara para cartuchería metálica; verá que está pulida y brillante; pero si se fija en la de su escopeta apreciará que es mate, satinada, que no tiene el mismo brillo que el resto del cañón. Eso es porque está bruñida. Los cartuchos de escopeta no son tan rígidos como una vaina metálica. Son elásticos. De cartón o plástico. Y esto, que a algún profano puede inducirle a pensar que carecen de la resistencia adecuada, es, en realidad, parte de su forma de funcionar.


    Los cañones vienen pulidos para asegurar una superficie brillante y deslizante por donde avanzar la carga.
    Las presiones de una escopeta son, por regla general, de más o menos la mitad que las de un rifle. Por ello sus vainas no necesitan ser de resistente latón. Al contrario. Si lo fueran, el sellado sería imperfecto porque con los niveles de presión aludidos, no se dilataría hasta afirmarse contra las paredes de la recámara. De esta forma quedarían espacios que aunque muy pequeños, serían suficientes para que se produjeran escapes hacia atrás. Hacia la parte de la báscula. Lo cual sí que es una situación peligrosa porque el escape de gas encendido puede quemar al tirador en la cara pero además y sobre todo, porque el volumen de gas hace flotar al cartucho actuando como un cojinete.

    Toda la presión en esas condiciones debería ser contenida por el frontal de la báscula haciendo de apoyo al culote. En cambio con los cartuchos blandos normales, se consigue que con muy pequeñas presiones estos se hinchan (lo suficiente) y por un instante quedan gripados contra la pared haciéndose completamente estancos. Pues bien, para mejorar esta adherencia, se deja la recámara bruñida ya que si estuviera pulida sería muy lisa y deslizante dificultando el agarre de la vaina a la misma. Por esta misma cuestión es ¡importantísimo! que esté ¡totalmente seca! cuando se dispara.


    La recámara siempre es el lado más grueso de un cañón y define su línea final. Al salir de la recámara los perdigones se encuentran en otra zona que se las trae: el cono de forzamiento. Cuando el lector miraba antes a través del cañón para ver el pulido del ánima, pudo también distinguir una zona o anillo oscuro entre el bruñido de la recámara y el pulido del cañón. A simple vista parece un escalón pero es un efecto óptico, en realidad es la zona donde el calibre se achica paulatinamente para pasar del diámetro exterior del cartucho, hasta el del taco. Este agolletamiento nunca es abrupto. Es un cono largo y progresivo que puede adoptar tres inclinaciones; recto, parabólico, o convexo. El recto es el más antiguo y normal de encontrar, está por lo general en las escopetas de campo y su función es casi neutra si descontamos la de eliminar el choque que significaría para los perdigones el encontrarse de golpe, con un cambio de diámetro.

    Los parabólicos son los que integran las escopetas con cañones del tipo back-bore que a pesar de ser presentadas en los últimos tiempos como una revolución moderna, lo único que tienen en este sentido es el método de construcción y la integración de estos conos de forzamiento; ya que las primeras experiencias se realizaron en Inglaterra y en Shull alrededor de 1920. Su función principal, al margen de la progresividad, es evitar que el taco tenga que dilatarse y contraerse bruscamente para adaptarse a los distintos diámetros del back-bore, y eliminar la perturbación que esto significaría para la estabilidad de la carga de perdigones.

    Los convexos son los más adecuados para escopetas magnum con muchos gramos de perdigón ya que actúan a la manera de un tobogán haciendo muy suave el paso a través de ellos. El cono de forzamiento es una de las partes que más sufre con el uso de una escopeta, es un detalle muy importante de su construcción y comienza a sentir la fatiga y la corrosión a los pocos tiros de estrenar la escopeta. Pero ninguno de estos tipos de cono de forzamiento elimina por completo el enorme batacazo que se produce cuando disparamos cartuchos más cortos que el nominal de la recámara. Por ej.: 12/65 en 12/70 o 12/70 en 12/76 o 12/76 en 12/88 (las súper-magnum de 3"1/2). Por supuesto que lo mismo vale para 20/70 y 20/76 etc.

    A continuación nos encontramos con el ánima del cañón. Casi cilíndrica. Que con ese brillo intenso y deslumbrante, producto del pulido a espejo, es la parte que más nos impresiona a la vista, y que parece ser la más importante. Pero es todo lo contrario: sus aspectos técnicos más importantes son su mínima conicidad, su pulido a espejo y... que esté derecho. ¡Así de simple!


    El cañón de la escopeta puede ser muy diferente según el uso al que se destine el arma. Antiguamente el ánima cumplía una función bastante importante cuando los cartuchos eran de pólvora negra. Resulta que como este tipo de propelente proporciona una velocidad de quemado y una presión que son permanentes durante todo el proceso; cuando un cartucho era muy grande (y antiguamente los había enormes, no sólo del calibre 10 más grande que el 12, sino también del 8, del 4 y del 2) o llevaba una carga muy abundante, necesitaba un cañón más largo para conseguir los resultados que se buscaban; pero con las nuevas pólvoras progresivas, en un cañón muy corto (como son los de los drillings, p. ej.) se consiguen las mismas prestaciones sólo con cambiar las mismas.
    La única razón para que sigan existiendo cañones de 70 centímetros o más, es que permiten disparar con mayor precisión por su mayor distancia al punto de mira. Además de que curiosamente, son más rápidos de tirar que con los más cortos.

    Por fin, antes de abandonar el arma por el extremo delantero, nos encontramos con el choke que es otro dispositivo con muchas exigencias. En primer lugar tiene su propio cono de forzamiento, ya que no soportaría el choke directo de los perdigones contra un abrupto escalón. Cuando la escopeta es apta para perdigones de acero, este aspecto se vuelve más determinante aún. Cuanta más gruesa es la munición, más corto puede ser. Cuanto más fina y abundante es la carga, tiene que ser más progresivo. No obstante dentro de estos lineamentos generales, tiene un ajuste fino dependiendo del uso de la escopeta.

    Por ejemplo: Una buena escopeta para caza de campo, que venga marcada como de una y tres estrellas; debe indicar también con qué munición está calibrada. Ya que con el mismo tobogán que la zambulle hacia un diámetro inferior, no sufre la misma aceleración transversal una bola con circunferencia del 2ª que otra de 7ª o menos aún, de 10ª. Hemos visto una escopeta de gama muy alta y precio en consecuencia, para la caza de patos con cuatro y dos estrellas, que era imbatible con munición de 4ª pero que era una regadera con 7ª o 9ª (a cada choke le gusta comer un grano de perdigón específico).


    La banda ventilada permite hacer cañones muy cónicos sin perder la gracia y estética de la escopeta.


    Mantenimiento de la escopeta.
    Hasta 1953 los iniciadores de carga estaban hechos de fulminato de mercurio (origen de que los iniciadores —su nombre correcto— se conocieran como fulminantes). En algunos lugares donde la retrocarga se introdujo más lentamente, lo usual era referirse a ellos como pistón que, aunque también iniciador, no era igual al otro ni en su composición química ni mecánica. Hoy, la necesidad de limpieza se reduce a preparar el arma para grandes períodos de inactividad o para el caso de algún imprevisto.

    El fulminato de mercurio quemaba de manera irregular dejando gran cantidad de residuos que eran sales higroscópicas, ávidas de humedad a la que roban oxígeno para oxidarse y conseguir estabilidad, pero durante el proceso ocurría lo mismo con las paredes del cañón sobre la que se asentaban, y los gránulos se adherían al acero hasta deteriorar la superficie del mismo. A partir de ese año, y ya definitivamente de 1963, los cartuchos vienen con iniciadores que incorporan un compuesto que no deja sales y quema con mayor homogeneidad, y a los nuevos cartuchos se les llamó non-corr por alusión a que no eran corrosivos. Hoy ni se nombran.

    Dos pañuelos de batista de hilo, para que no suelten pelusa, y los accesorios mostrados que caben en un estuche de gafas, es todo lo que se necesita ante cualquier situación. Pero antes, quien quisiera preservar su escopeta debía seguir escrupulosamente un ritual de limpieza a la vuelta de cada cacería, del que ya no encontramos ni el menor recuerdo se pasaba abundante agua caliente por el cañón (al estar muy caliente se secaba antes de provocar el óxido y las sales se saturaban), se arrancaban los restos con una grata de alambre, se limpiaba todo con una baqueta de lana o trapo, y se aplicaba una abundante capa de aceite mineral a modo de conservador.

    Actualmente, la necesidad de limpieza se reduce a preparar el arma para grandes períodos de inactividad o para el caso de algún imprevisto como, por ejemplo, que se caiga en el barro. No obstante, hay ciertos mantenimientos mínimos, que de manera discreta y poco perceptible, prolongarán la vida de nuestra escopeta. Quizás esta misma humildad es la que hace que tantos cazadores soslayen este punto.

    No mucho.
    Todo lo que puede requerir intervención es accesible con las manos, así que olvide llevar herramientas. En realidad no es necesario ser un experto para proporcionarle el mantenimiento que requiere. Es lo que se llama mantenimiento de campo y consta de inspeccionar, limpiar y cuidar. Durante la temporada, si el cazador va a salir varias veces, todo se reduce a desmontar y mirar (principalmente donde hay pestillos y pestañas) que no haya entrado tierra, vegetación o pelos (las plumas son inofensivas).

    La tierra araña las superficies deteriorando los acabados y ajustes. Los restos de vegetación, debido a la humedad que conservan, pueden atacar seriamente a las piezas en acero desnudo que tiene una escopeta. Y el pelo puede llegar a bloquear un mecanismo. Si está todo bien, se pasará un trapo seco y suave que no suelte pelusa, y se volverá a montar. El segundo pilar, la limpieza, sólo es necesaria en dos casos: si tenemos algún percance durante la caza y al final de cada temporada.

    Primeros auxilios.
    Para los imprevistos es mejor ir prevenidos, pero no se trata de llevar todo un kit encima. Con sólo cinco elementos que caben dentro de un estuche de gafas, nos aseguraremos que cazaremos el resto de la jornada (para empezar, ninguna escopeta tiene componentes que puedan ser reparados en el campo. Todo lo que puede requerir intervención es accesible con las manos, así que olvide llevar herramientas, y para la limpieza basta con recurrir al pañuelo, (una de las prendas de caza más versátiles). Los cinco elementos indicados arriba son: unos pocos centímetros cúbicos de aceite muy liviano (densidad entre 5 y 10 SAE) como el que todos conocemos por Tres-en-uno. Limpia y protege, y su baja densidad le permite llegar hasta el último resquicio. Se puede llevar en un frasquito de muestra de perfume o en una petaca en miniatura.

    Tienen en un extremo una pesa de metal que siempre se debe introducir por el lado de la recámara arrastrando el hilo hasta la boca. En la otra punta tiene un metal roscado para recibir diversos útiles de limpieza. Si no se consigue una original, se puede recurrir a un trozo de cordel de escalada de entre dos y tres milímetros con la longitud del cañón más otros quince centímetros. Cortar la cabeza de un tornillo y hacer un agujero en el mismo por donde pasar un extremo del cordel. Se cierra el extremo con un lazo y desde el otro tiraremos.

    El tercer componente es una conexión que por un lado enrosca en el tornillo de la baqueta y por el otro acepta la rosca de los cepillos. Suele ser un tubo de metal del diámetro de un lapicero y dos centímetros de largo con las roscas interiores, que hemos indicado, en sus extremos. El cuarto es un cepillo de pelos de bronce, y el quinto otro igual, pero de lana. ¡No es necesario llevar nada más! Todo estos elementos de limpieza, más dos aliviamuelles para distensionar los muelles reales cuando acaba la jornada, caben, como hemos dicho, en un estuche de gafas o de plumas.

    Escopetas mojadas.
    Si cayéramos al agua con la escopeta, lo primero es ponerla inmediatamente con los cañones hacia abajo (descargada) para que salga el agua del interior de los mismos, pero, sobre todo y más importante, la que puede haberse introducido por los orificios de los percutores que, por cierto, se llaman grano de fuego. A través de este camino, el líquido alcanzará el sistema de disparo y los muelles interiores si no le ponemos coto; pero donde más daño puede hacer, en un par de semanas, que el cazador tarde en volver a salir, es en las agujas percutoras, donde el óxido las gripará en su alojamiento y nos quedaremos sin arma porque esto ya requiere el concurso del armero.

    Secaremos la escopeta y la desmontaremos para secar los interiores, dejando entrar un par de gotas de aceite por cada grano de fuego. Más adelante haremos desmontar y limpiar las baterías en la armería. Por dentro de los cañones secaremos pasando el pañuelo atado por una esquina a un extremo de la baqueta, teniendo cuidado de que el metal no roce con las paredes del cañón.

    Caídas en el barro.
    Si nuestra escopeta se nos cayera en el barro (peor aún es el lodo) puede ser de dos maneras: con el arma abierta o cerrada. Si estaba abierta ya se puede olvidar de todo. Guárdela y el lunes a primera hora la lleva al armero. No trate de disparar corriendo el riesgo de que haya granos de tierra en los sistemas de gatillos o la báscula. Una escopeta es tan fina y delicada como una caja de música y está ajustada como un reloj. Si se trata de una semiautomática se corre, además, el riesgo de tener pérdida de gases que pueden romper permanentemente el arma o provocar quemaduras en la cara. Pero si estaba cerrada, entonces ¡no la abra! ¡Mucha atención!: ponga mucho cuidado en que no haya nadie cerca y controle permanentemente la punta de los cañones. Compruebe que está con el seguro puesto (tenga presente que si se le ha caído o se ha caído con usted y no se ha disparado: ¡no se puede pensar que no se disparará!).

    Si tiene una fuente de agua cerca, siga controlando la boca de fuego de los cañones y, sencillamente, ¡lávela! Piense que una buena mojadura no agregará gran cosa al daño que ya está hecho. Si no hay agua, trate de limpiarla con esmero y prolijamente para evitar ralladuras y deteriorar el empavonado. Tenga presente que una escopeta está tan ajustada incluyendo las superficies donde la madera toma contacto con el metal, que no es posible que entren sólidos. Sólo los líquidos pueden escurrirse dentro. Claro que esto es así para las escopetas de báscula, ya que las repetidoras y semiautomáticas tienen huecos y holguras por las que pude entrar ¡de todo!. En una escopeta hay infinidad de rincones donde buscar, cuidar y controlar para su mantenimiento. En este caso, queda a conciencia del propietario decidir cuál es la situación.

    Una vez limpia, ya la puede abrir. Lo primero es separar los cartuchos que estuvieran dentro. Póngalos aparte para luego deshacerse de ellos, pero no los tire en el campo; en primer lugar, está contaminando y, por otra parte, alguien puede encontrarlos y en un alarde de irresponsabilidad dispararlos o algo peor. Desmonte con cuidado la escopeta, y si ve que podrá limpiarla satisfactoriamente, puede seguir los pasos descritos para el caso anterior.

    Si ha entrado barro en el cañón, puede retirar lo más grueso con una ramita muy verde que no atacará al acero (úsela como una baqueta pasándola desde un extremo hasta salir por el otro del cañón, y no arrastre las piedras desde el extremo como si estuviera sacando miel del tarro) luego, deje caer la pesa por dentro del cañón y pase primero el cepillo de alambre, y al final, el de lana. Una última recomendación: déjela secar. No cometa el error de impregnar la escopeta con aceite tras limpiarla tratando de que no se oxide; lo que hace con esto es cubrir la humedad con una capa de aceite aislante (ya que el agua y el aceite no se mezclan) que no la deja evaporar y consigue el efecto justamente contrario al que busca.

    Para guardar.
    Lo mejor es llevarla a la armería para que efectúen sobre ella un repaso general. Pero si ha salido unas pocas veces sin contratiempos, o la temporada ha sido normal sin incidencias, pude optar por hacer un mantenimiento normal y guardarla. En cualquier caso, una escopeta no debería pasar de tres años o cuatro temporadas sin que la vea el armero. De nuevo se trata de inspeccionar, limpiar y cuidar.

    Independientemente del tipo de escopeta de que se trate, la desmontaremos en todas las secciones funcionales que la componen. En las de pletina larga que tiene un tornillo, cuya cabeza es una palanquita que permite quitarlo con la mano, dejaremos al descubierto los sistemas de disparo. En las semiautomáticas y repetidoras que lo permiten, desmontaremos también el cargador. Pero, en cualquier caso, todo lo haremos con la mano. Cualquier operación para la que necesite una herramienta, aunque sea un simple destornillador ¡está de más!. Inspeccionaremos con paciencia y detalle todas sus superficies y componentes buscando golpes, magulladuras, manchas de óxido y raspaduras.

    La baqueta de cordel sirve a todos los propósitos tanto en el campo como en casa, con la grata y un cepillo de lana, haremos toda la limpieza necesaria. Ante cualquier golpe es necesario cerciorarse de que no va a afectar la operatividad del arma. Con las magulladuras, como arañazos profundos y pérdida de material, ya sea en la madera o el metal, además de lo dicho antes, hay que comprobar que no tengan bordes cortantes que puedan estropear la funda, la ropa o nuestra propia piel. Con las de la madera, hay que poner especial cuidado de que no sean el comienzo de un debilitamiento que pueda llevar a la rotura, como pasa generalmente cuando éstas se producen en la garganta de la empuñadura.

    Las manchas de óxido se retiran con un trapo áspero (tipo arpillera) impregnadas en gasolina (sólo en casos muy extremos hay que recurrir a la lana de acero, ya que esto deteriora el pavonado). Las raspaduras y pérdidas de pavón se retocan con un poquito de pavón frío, del que se compra en la armería, para evitar que el acero desnudo se nos oxide en esos puntos. Nunca re-pavonar una escopeta entera por unas pocas manchitas: esperar a tener unas cuantas razones para hacerlo.

    Con la escopeta desmontada, lavaremos cada sección con gasolina y un pincel grande (tipo brocha) de cerdas largas y muy blandas. Secamos a conciencia con un trapo que no suelte pelusa (no sirven la franelas, pero en cambio van muy bien las gamuzas de limpiar los cristales del coche). Pasamos por dentro del cañón el cepillo de alambre para quitar cualquier resto de la combustión y, a continuación, el de lana para limpiar bien. Contrariamente a lo que se piensa, el ánima no se oxida por la humedad, sino por la condensación que se forma en su interior, generando un microclima en el que hay bruma, niebla y lluvia, según los cambios de temperatura. Esto es lo que afecta al cañón: los cambios de temperatura. Así que, hay que guardarla en algún lugar donde todo el año esté con un tiempo muy similar, independientemente de que sea fresco o templado. Nunca ponerla cerca de una estufa, por ejemplo. Y mejor en el armero (o armario) que en su funda.

    Con la culata hacia arriba, dejamos entrar un par de gotitas de aceite por los granos de fuego y montamos la escopeta para hacer dos o tres disparos con el cartucho alivia-muelles en la recámara. Con la velocidad y las vibraciones que esto genera, el aceite se dispersa por todo el interior y las gotitas desaparecen como tales, para convertirse en una película que todo lo impregna.

    El toque final.
    Por último, haremos lo siguiente: con un trozo de papel (sirve el del baño) haremos una pelotita más o menos grande (como una de ping-pong), pero sin apretar demasiado. La mojamos bien con el aceite mineral y la apretamos para escurrir hasta que quede húmeda pero no suelte lubricante (esto se llama una muñeca). Con ella frotamos suavemente, en pasadas muy largas, absolutamente toda la escopeta. Si el trabajo está bien hecho, no debemos notar el aceite al agarrarla, pero deben quedar las marcas de los dedos. El lector se preguntará: si dejamos el ánima seca por lo dicho antes, ¿por qué ahora ponemos aceite en el exterior? La contestación es sencilla: el pavonado es un óxido, sólo que es una oxidación controlada. Pero si encuentra una razón para ello... se descontrolará, así que es necesario impedírselo. Con esto podremos dormir tranquilos hasta la próxima temporada, donde, por cierto, se pone de manifiesto la última premisa: el cuidado.

    Tener cuidado significa precisamente eso, cuidarla. La primera vez de cada temporada deberemos pasarle el pañuelo a conciencia para retirar el polvo que puede haber acumulado. En el mismo sitio donde ha estado guardada para que no haya cambios de temperatura, se hacen un par de disparos en seco para despegar la película de aceite de los percutores y muelles reales, que de otra forma pueden romperse. No dejarla donde haya hormigas ya que el ácido fórmico de éstas se come el pavón. No separar las retamas ni zarzas con el cañón como hemos soportado ver en muchas ocasiones. En fin, respetarla como nuestra compañera de caza que es. Con esto, aunque esté guardada la estaremos cuidando todo el año, teniendo muy presente que una actitud responsable no debe ir más allá del mantenimiento de la escopeta. Si hay algún problema, recurra al armero.

    Una escopeta es un arma de fuego, de ánima lisa o rayada, de mano, y que se sostiene contra el hombro, diseñada para descargar varios proyectiles (pequeñas balas, municiones conocidas como perdigones) en cada disparo. Se trata de un tipo de arma ligera utilizada sobre todo en caza menor, en particular para aves, conejo, liebre, o en competiciones de tiro al plato. Las escopetas utilizadas en la caza mayor o destinadas a usos de policía o propósitos militares emplean cartuchos con una única posta de punta cónica (cartucho Brenneke) o con perdigones de mayor tamaño.

    Las escopetas, en combate, al disparar proyectiles múltiples, es decir, una "nube" de perdigones a la vez con cada disparo, permiten acertar con facilidad a corta distancia, aunque sea con parte de los perdigones, siendo un impacto de lleno, demoledor. El poder de detención de un disparo a corta distancia es enorme. Al ir "abriéndose" la nube de perdigones se puede acertar a más de un blanco a la vez, si están juntos, a dos a unos 15 m y a 3 a unos 35 m. La dispersión de los perdigones, y la rápida pérdida de velocidad, hacen que pierda eficacia rápidamente a más de 50 m.

    Al contrario de lo habitual en otras armas, el calibre de la munición de una escopeta normalmente no se mide en milímetros o centésimas/milésimas de pulgada. Se usa un sistema de pesos, de tal forma que refleja la cantidad de cartuchos que pueden cargarse con una libra de plomo. Como es lógico, a menor número, más grande es el calibre. Por ejemplo, un calibre 20 significa que de un bloque de plomo de una libra se pueden hacer 20 cartuchos, mientras que de un calibre 10 solo puedes sacar 10, por lo que el 10 es el doble de grande que el 20. El calibre más común para caza y combate es el 12, siendo el 20 y el 10 otros bastante usados. También existen otros calibres, pero son minoritarios. Aunque al paso del tiempo se puso de moda el cal.16 utilizado en caza menor.

    Hasta la primera mitad del siglo XIX se utilizaba el término escopeta para referirse a las armas para caza de pájaros o aves. El disparo de una carga de perdigones en la caza menor se menciona en las leyes inglesas en 1549, pero este tipo de armas no alcanzaron su expansión hasta los albores del siglo XVII. Hasta el final del siglo XVIII, la mayoría de las piezas tenían un único cañón. Algunas mejoras en la ignición permitieron reducir la longitud y el peso de estas armas, lo que hizo posible la fabricación de armas de dos cañones (uno al lado del otro), y popularizó la caza de aves en vuelo.

    Como consecuencia de los avances en la fabricación de todo tipo de armas hasta la mitad del siglo XIX, las escopetas sufrieron algunas mejoras. En este periodo se perfeccionó el cañón agolletado, que hace que la boca del cañón sea más estrecha, de forma que los perdigones se mantienen más juntos en distancias largas. Más adelante se redujo la longitud del cañón hasta las magnitudes habituales de nuestros días, de 5 a 8 dm. En 1880 aparecieron las escopetas de repetición de un solo cañón, pero se popularizaron con lentitud. Sin embargo, hoy constituyen la mayoría de las escopetas comercializadas. Entre estas esta la Maverick 88, Además de las escopetas tradicionales de un cañón o de dos cañones yuxtapuestos, que no han cambiado en el siglo XX, existen también las escopetas semiautomáticas y de corredera.

    También en el siglo XIX se usaba el trabuco español, que era un arma de fuego con la boca acampanada y de gran calibre, de uso civil, que se hizo famoso por ser asociado primero con los guerrilleros de la Guerra de Independencia y posteriormente al bandolerismo. No sólo es muy liso por dentro y lleva choke: el cañón es complejo, refinado y tecnológicamente avanzado. Los cañones más cilíndricos y ligeros son los que se pueden encontrar en las escopetas semiautomáticas o repetidoras.

    Lamentablemente hemos desvirtuado el término tecnología al asociarlo a todo lo que es informática y electrónica avanzada; cuando en realidad, desde siempre, en nuestro idioma tecnología es el conjunto de conocimientos y medios disponibles para realizar una labor o producto. Podríamos decir que es (en el plano industrial) el equivalente a la logística en lo militar. Mientras que por su lado, la metodología sería lo estratégico. Hacemos la reflexión anterior, porque puede parecer que toda la tecnología de un cañón radica en los métodos de fabricación y su moderna maquinaria; cuando la realidad es que encierra en sí mismo una cantidad de conocimientos, especificaciones y características que a veces resulta sorprendente.

    En los años 70 comienzan a llegar, procedentes del extranjero, escopetas semiautomáticas y superpuestas fabricadas en serie, muchas de ellas de origen italiano, que rápidamente captan el interés de los cazadores y originan o agravan una importante crisis en la industria armera Española de yuxtapuestas. Especialmente las semiautomáticas se hacen muy populares porque ya no funcionan por la acción de grandes resortes, sino que lo hacen mediante mecanismos que operan por la acción de los gases que generan el cartucho que disparan, lo que hace posible que su retroceso y vibraciones disminuyan notablemente. Fueron bastantes las escopetas accionadas por gases que llegaron a España a partir de 1970 y no todas funcionaron bien, pero sin duda la Beretta A300 destacó en este aspecto gracias a su excelente mecanismo y calidad de todos sus componentes internos inoxidables, con un generoso pistón que digería cualquier cartucho del 12 de la época (disparaba todo, desde el 12-65 mm. Hasta el 12-70 mm., pasando por los intermedios 12-67 y 12-68 mm) por potentes que fueran los cartuchos, pues además estaban probadas a 1.200 kilos/cm2.

    Al mecanismo de gases no tardó en sumarse un tercero, ideado por el ingeniero Bruno Civolani: el de inercia, que aprovecha el retroceso del arma para autoalimentar la escopeta, y que adoptó Benelli en Italia a partir de 1967. Funcionaba perfectamente y fue muy bien acogido por los cazadores españoles de los años 70 hasta el punto de que la compañía italiana montó una planta en España (en Vitoria) con el nombre de Benelli S.A, que se terminó de construir a finales de 1977. Hoy día, por cierto, se siguen fabricando en Vitoria varios modelos de escopetas Benelli, concretamente en las instalaciones de BBI, firma que además de las armas Benelli importa todas las del Grupo Beretta.

    En esta época las armas, que prácticamente estaban hechas exclusivamente de madera y de acero, lo normal es que pesaran, con cañón de 70 centímetros, tres o más kilogramos, frecuentemente 3.1-3.3 kilogramos, e incluso que fuesen más pesadas las de dos cañones. Éstas se hacían con chokes fijos y eran de acero al carbono o de aleaciones de acero y sólo podían disparar perdigones de plomo, entre otros motivos porque además era el único material que, convenientemente aleado, se utilizaba para fabricar perdigones. Poseían bandas ventiladas para facilitar la puntería y la disipación del calor, que normalmente terminaban en un punto de mira tipo bola metálica. Las semiautomáticas podían legalmente disparar hasta 5 cartuchos, aunque algunos modelos como la Beretta A300 sólo disparaban 4. En estas armas la carcasa o cajón de mecanismos resiste menos esfuerzos que la báscula de las superpuestas, por lo que se podía hacer de aleación, y de hecho desde hacía muchos años se construían escopetas semiautomáticas de muelles que eran ya muy ligeras, como las Franchi 48 AL.

    Sin embargo, el acero seguía siendo el material que utilizaban las básculas de las armas de dos cañones y éstos se unían a ella mediante sistemas de enganche poco evolucionados con respecto a los ideados por Browning para su superpuesta B25 (en la que se han basado muchas superpuestas modernas), por lo que estas escopetas tenían una báscula más alta y grande o muy grande que la mayoría de las superpuestas actuales, que se hacen con cierres más bajos o incluso dispuestos en los laterales de la báscula en vez de bajo el cañón inferior. Por cierto, antes de proseguir creo que conviene decir que la B25 se sigue fabricando prácticamente tal como era en 1925, pero además este modelo ha dado origen a tal número de escopetas, producidas con la marca F.N o Browning, que con tan sólo consultar los catálogos de los últimos 30 años de este fabricante podríamos hacernos una idea muy exacta de la evolución que ha experimentado la superpuesta en acabados, chokes, etc..

    No obstante, curiosamente se siguen fabricando basadas en la B25 e incluso Browning la sigue fabricando por lo que se puede decir que fabrica la más clásica, veterana y emblemática, la B25, y también la escopeta superpuesta más moderna: en 2005 lanzó al mercado la Cynergy, primero de tiro y posteriormente en versión de caza, una escopeta con la báscula más baja del mercado, percutores lanzados muy rápidos, disparadores mecánicos-inerciales regulables y un largo etcétera de innovaciones y diseño radicalmente opuesto a los de la B25 y demás superpuestas del mercado. Volviendo a las armas de hace 30 años, las culatas eran de madera en ambos tipos de escopetas, de nogal acabadas al aceite o barnizadas y eran fijas con empuñaduras similares a las actuales y rematadas por cantoneras rígidas o todo lo más de goma flexible. Sin embargo a partir de finales de los años 70 superpuestas y semiautomáticas no han dejado de evolucionar y actualmente las escopetas son más potentes, universales, ligeras y por supuesto sofisticadas.

    Más potentes.
    En los años 80 se hacen cada vez más armas con chokes intercambiables, lo que le proporciona a la escopeta utilidad en cualquier modalidad de caza, por lo que progresivamente se abandona la fabricación de armas con chokes fijos hasta que a partir de los años 90 se puede decir que muy pocas escopetas de caza los utilizan ya. El punto de mira pasa a ser sintético (y con el tiempo se generaliza el uso de la fibra de vidrio e incluso durante un cierto tiempo se pone de moda el ofrecer armas con puntos de fibra intercambiables de diversos colores).

    También en los años 90 comienza a plantearse en España el serio problema que supone la nueva cartuchería, denominada ecológica, cuyo uso obligatorio se impone legalmente en Estados Unidos para cazar en humedales. Como consecuencia, Europa termina asumiendo el cambio y llegan a España numerosas armas con chokes y/o cañones aptos para disparar la nueva cartuchería. Estas armas son escopetas del calibre 12 que pueden disparar la cartuchería 12-76 ó 12 Magnum, además de la 12-70, por lo que se trata de escopetas más potentes y, sobre todo, útiles cuando se utilizan con cartuchos de perdigones de acero: en su vaina más larga que la del 12-70, entran un mayor número de proyectiles de este material. No obstante, en España las armas 12-76 siempre se han utilizado con cartuchos 12-70, incluso con cartuchos de acero, al no distribuirse suficientes modelos 12-76 mm.

    También en esta época se hacen cada vez más populares las escopetas del 20-76 mm ó 20 Magnum para las que poco a poco, a diferencia de la cartuchería 12-76, sí fueron comercializándose en España un mayor número de cargas semi-magnum o magnum, que sí tienen uso en España porque otorgan a las escopetas del 20-76 unas prestaciones similares a las del 12-70, lo que, unido a la mejora de la cartuchería 20-70, contribuyó a la popularidad que tiene hoy el 20.

    Más Universales.
    Sin embargo la nueva cartuchería ecológica, aunque inicialmente solucionó el problema y sustituyó a la de plomo, no convencía a nadie. De todos los materiales ensayados y puestos a la venta, como el bismuto, tungsteno, zinc, etc., el acero se terminó imponiendo pero tenía un problema: al ser menos pesado que el plomo, perdía velocidad y, aunque se utilizaran bolas de acero más gruesas, los disparos con perdigones de acero no eran tan eficaces como con los de plomo. Por otro lado, cuando se aumentaba la velocidad, la presión también lo hacía, así como la tensión que ejercían los perdigones sobre cañones, deteriorándolos rápidamente.

    Así las cosas, Federal en colaboración con Mossberg lanza a finales del siglo XX un nuevo calibre de escopeta que podía disparar un mayor número de bolas de acero que el 12 Magnum: el 12 Super Magnum, tan potente como el calibre 10, pues utiliza una munición con vaina de 89 milímetros de longitud que puede disparar hasta 64 gramos de proyectiles de plomo y cargas más pesadas de acero que el 12 Magnum. Inicialmente las escopetas eran de corredera pero actualmente se fabrican en este calibre modernas semiautomáticas que también pueden disparar incluso los cartuchos 12-70, por lo que con una de estas armas 12-89 mm. No existe pieza de caza en el planeta que no se pueda abatir limpiamente con perdigones utilizando la munición adecuada.

    Curiosamente, después de inundar el mercado con cartuchos y armas, digamos “de primera generación”, 12-70 y 12-76 de acero y armas capaces de dispararlos, las fábricas norteamericanas decidieron crear municiones de acero aún más veloces y nuevas escopetas aún más robustas y con aceros especiales más resistentes. Esta nueva cartuchería de acero, que se denomina de “altas prestaciones” ó “HP”, consigue en efecto disparos más letales en las acuáticas, similares a los de plomo, por lo que Europa tampoco tardó mucho en sumarse al reto y fabricó armas adecuadas que recientemente también se han importado a España. Así, Fabarm comercializa hoy día varios modelos de escopetas 12-76 mm. Capaces de disparar la cartuchería HP, como por ejemplo la semiautomática la XLR 5 o la superpuestas Axis Elite. Igual sucede con armas de otras marcas, como Beretta y Browning, que además las hacen en 12-89 mm.

    Y también más ligeras.
    Aunque pueda parecer un contrasentido, las escopetas actuales son más potentes pero no por ello más pesadas que la que se comercializaban hace 30 años. Al contrario, normalmente son más ligeras. A lo largo del tiempo las armas siempre se han mantenido con un peso similar o inferior sin que el retroceso haya sido un inconveniente, pero sin duda en los últimos años se han conseguido grandes avances al respecto al utilizar nuevos materiales más ligeros en la construcción de las escopetas combinados con otros que amortiguan el retroceso: maderas de baja densidad; fibra de carbono en armazones, bandas ventiladas y culatas; materiales sintéticos en guardamontes o en otras piezas que no tienen por qué ser de acero; armazones y básculas de titanio; culatas y guardamanos sintéticos, etc., también se ha usado la técnica de rediseñar las piezas, rebajando material allí donde no es necesario que esté. Y, lógicamente, para contrarrestar la falta de peso se han utilizado cantoneras especiales que disminuyen las vibraciones y el retroceso y amortiguadores, incluso hidráulicos, en los modelos más potentes, etc..

    Por citar algunos ejemplos, en los últimos años se han fabricado armas superpuestas y semiautomáticas de calibre 12-76 Magnum cuyo peso, que en muchos de los casos oscila entre 2.65 y 2.85 kilogramos, dependiendo de que el arma tenga cañones de 66 ó de 70 centímetros, es inferior al que tenían hace 30 años las armas del 20-70. Recientemente, por ejemplo, han introducido en el mercado español modelos muy ligeros las marcas Franchi (semiautomáticas Fast), Beretta (semiautomática Al 391 Light), Fabarm (superpuesta Axis Elite), Winchester (superpuesta Select Light) y Browning (B525 Hunter Light), etcétera.

    Más sofisticadas.
    El incremento de potencia de las armas modernas ha supuesto que se rediseñen buena parte de los mecanismos de las semiautomáticas. Al margen que no tardaron en suministrarse con sistemas cut-off, que solucionaron el problemas de cambiar el cartucho de la recámara sin tener que descargar el depósito, con la llegada de las armas del 12-76 Magnum las escopetas accionadas por muelles no pudieron competir definitivamente ni con las de inercia ni con las de gases y prácticamente desaparecieron (aún hoy Franchi hace algún modelo 48 AL en calibre 20 y 28). Además, se tuvieron que rediseñar las tomas de gases para poder conseguir que funcionaran con municiones 12-70, las más populares, y también con las 12-76, problema que no tardaron en resolver las compañías más importantes. Por poner un ejemplo descollante, destacaría el mecanismo que utiliza Browning denominado “Active Valve”, muy eficaz. También fue muy meritorio el trabajo de Beretta y de Fabarm en este campo, así como el de Remington –Winchester utiliza el mismo sistema de Browning.

    Pues bien, hoy día se ha ido aún más lejos y se están comercializando escopetas del calibre 12-89 capaces de disparar la munición 12-70 y 12-76, siendo sin duda en este caso Beretta la que se ha llevado de momento “el gato al agua” con su nueva escopeta Beretta A400 Xplor Unico: el arma utiliza un nuevo pistón que ha logrado resolver totalmente el problema de la alimentación de las cargas más ligeras del 12-70, incluso de las de tiro de 24 gramos, pero es que además la A400 Xplor Unico es una escopeta que tiene un peso y retroceso muy moderados gracias a que el fabricante la ha diseñado con tres amortiguadores hidráulicos alojados en la culata (uno de ellos destinado exclusivamente a frenar la carrera de su cierre rotativo) y con una nueva cantonera (Micro Core) que se amolda al hombro durante el tiro. La escopeta sólo pesa ¡3 kilogramos! y no es más voluminosa que una escopeta normal. Es como disparar con una escopeta Beretta Urika, aunque con mayor confort, pues el guardamano tiene un diseño muy ergonómico y el retroceso con las cargas normales es menor. Eso sí, si lo deseas puedes disparar hasta ¡64 gramos de perdigones! Realmente, es genial.

    Más confortables.
    No es la A-400 Xplor Unico la única escopeta que utiliza sistemas antirretroceso similares. En los últimos años, otras escopetas como las Remington 105 CTi han utilizado amortiguadores parecidos, en este caso oleo-neumático, entre otros. La culata de las escopetas también ha evolucionado mucho junto con el guardamanos. Ya no sólo se hacen de madera, sino que pueden ser sintéticos, de fibra de carbono o incluso sintéticos y acabados en tonos de camuflaje que pueden afectar al resto de la superficie de la escopeta, incluido su cañón. Incluso también pueden utilizarse para amortiguar el retroceso: la culata (y guardamanos) de las armas Benelli Confortech System poseen numerosas inserciones de material más blando y muy agradable al tacto, que amortigua el retroceso en el hombro, el golpe de la escopeta en la cara y las vibraciones del arma.

    La cantonera es también otra pieza que ha evolucionado mucho y no sólo porque al aumentar la potencia de los cartuchos ha sido necesario contrarrestar el retroceso con cantoneras de gel y de otros materiales similares que lo disminuyen. Por ejemplo, Beretta, Benelli y Franchi ha utilizado cantoneras muy eficaces de gel o con inserciones de gel; Remington utiliza la cantonera antirretroceso R3 convexa, etcétera. Además, hoy día también muchas escopetas se hacen con cantoneras especiales que permiten alargar la culata, pues se les puede intercalar espaciadores para variar su longitud, caso de determinadas escopetas producidas por Remington, Winchester o Browning, por citar sólo tres ejemplos. Y no hay que olvidar también que a partir de los años 80 se comercializaron muchas armas semiautomáticas a las que, mediante cuñas que se pueden intercalar entre la carcasa y la culata, es posible modificar el encare, la caída e incluso la desviación de la culata.

    Más resistentes al uso y más bellas.
    Las escopetas actuales también se diferencian de las que podíamos utilizar hace 30 años porque se ha generalizado en su fabricación el uso de nuevos acabados y tratamientos que pueden afectar a todas las superficies externas del arma y que las hacen más resistentes a la corrosión y al roce y al mismo tiempo realzan su belleza. Así por ejemplo, Beretta utiliza en las culatas acabados como el X-Tra Grain, que resalta las vetas de la madera. Esta empresa también ha comercializado armas con carcasa con anodizados y tratamientos PVD que impregnan las superficies con compuestos cerámicos para hacerlas más resistentes a la abrasión, desgaste y corrosiones, etc..

    Benelli emplea el acabado multicapa BMB en las piezas metálicas de su nueva Crio Evo, que aporta protección y resalta la belleza al arma. Y ya que hemos mencionado la palabra Crio, los cañones de muchos modelos de sus escopetas, que denomina Crio, los obtiene con una técnica criogénica especial que mejora el plomeo y también su resistencia y desgaste al uso. Fabarm es otro ejemplo importantísimo en la evolución de las escopetas, a tal punto que se puede decir que lleva años creando escopetas que no se le parecen absolutamente en nada a las tradicionales porque incluso ha desarrollado cañones Tribore (con tres medidas de ánima) y chokes especiales HP hiperbólicos muy distintos a los de los demás fabricantes de armas. También usa acabados especiales para realzar y proteger la madera, como el Triwood, así como tratamientos de titanio en las básculas.

    El futuro.
    Actualmente, en 2010, todo apunta a que a partir de ahora la tendencia en la fabricación de armas será que las escopetas se hagan con cañones preparados para la munición de acero de altas prestaciones. Seguramente, el calibre 12-89 mm, desplazará con el tiempo 12-76 mm, como en su día éste desplazó al 12-70 mm. De hecho, este año ya se han presentado dos armas nuevas en este calibre: la citada Beretta A400 Xplor Unico y la nueva Browning Maxus, ambas con cañones para la nueva munición de altas prestaciones, que han venido a sumarse a otras armas 12-89 mm que ya se podían adquirir España, caso también de varios modelos Browning, Beretta y Remington. Posiblemente también que las próximas armas de este calibre, que se diseñen con mecanismos que puedan disparar la munición 12-70 mm, incorporarán nuevos e ingeniosos sistemas antirretroceso y no dejarán de idearse nuevos recubrimientos, aleaciones y materiales que harán evolucionar más a las escopetas.

    BF-3: la superpuesta del siglo XXI más singular.
    La escopeta superpuesta también ha evolucionado a lo largo de los últimos años, aunque por diseño en menor grado. Hay que tener en cuenta que no ha tenido que dotarse con mecanismos especiales para que pueda utilizar cartuchos con vainas de mayor longitud. Sin embargo, a finales de 2004 sí se produjo un avance notable al lanzar Blaser su F3, calibre 12 Magnum (hoy día también en calibre 20 Magnum) preparada para disparar perdigones de acero. La F3 fue presentada como “novedad mundial” y sigue siéndolo porque no existe ninguna otra superpuesta con un diseño tan evolucionado.

    1. Es modular. Todas las piezas del arma son intercambiables para poder repararla fácilmente o convertirla en otra escopeta de características diferentes, por ejemplo, una F3 de caza se puede convertir en una F3 de foso olímpico o de recorridos de caza. A tal fin Blaser comercializa cañones de tiro y de caza de diversas longitudes, culatas con o sin carrilleras, lomo elevable, bandas, delanteras...
    2. Los cañones poseen un sistema de cierre muy bajo.
    3. Percutores paralelos. Inciden de forma perpendicular sobre el pistón y, además, se pueden sustituir rápidamente.
    4. El arma se cierra sin ejercer presión: los muelles de los expulsores se arman cuando se produce el disparo y se abre la escopeta.
    5. Gatillo mecánico. El disparador, monogatillo y regulable en longitud, es totalmente mecánico y único. Gracias a este sistema, si el primer tiro no sale, al volver a oprimirlo, dispara el segundo cañón. Para evitar disparos involuntarios posee un sistema de bloqueo inercial IBS.
    6. Se puede equipar con el Blaser Balancer para equilibrar la escopeta al intercambiar piezas o cañones de otras longitudes.
    7. Posee un sistema de seguridad que detiene los martillos en caso de golpe o caída esté el seguro puesto o no.

    En 2008 la F3 evolucionó más. Aparecieron nuevos modelos F3 entre los que destacan el F3 Game Competition, diseño mixto para caza y recorridos de caza con nueva banda de 10.5 a 8.5 mm., empuñadura de pistola más ergonómica y posibilidad de instalarle el Blaser Balancer System, o sistema integral de contrapesos en los cañones y también a la culata, que permiten equilibrar totalmente la escopeta al gusto del tirador, etc.. O la versión F3 Laser Grain con un tratamiento láser de la culata y guardamanos que hace que la madera cobre un aspecto de piezas de gran precio tan real que, para evitar confusiones, Blaser ha grabado en la empuñadura la leyenda “Blaser Laser Grain”. Para que las escopetas yuxtapuestas fueran perfectas, sólo les faltaba conseguir que los cañones fueran paralelos; pero como no lo son... aparecieron las superpuestas.

    Las escopetas evolucionaron a partir de la unión de dos cañones uno al lado del otro, pero esto presentaba un inconveniente: debido a que las recámaras deben ser muy robustas para soportar las presiones que se generan en esa parte, su sección necesita tener un diámetro mayor que el resto del cañón ya que si fueran totalmente cilíndricos resultarían pesadísimos y además el arma estaría muy fuera de balance, pesando tanto por delante, que sería difícil mantener la puntería y correr la mano como se debe. La solución es hacerlos más livianos hacia la punta, lo cual, además, mejora la estética. Así que se convirtieron en convergentes yuxtapuestos pero no paralelos. En las superpuestas, el centro de gravedad se desplaza hacia atrás, lo que permite dotarlas de cañones más largos que en el campo no son de gran utilidad. A primera vista parece que lo anterior fuera un factor sin gran relevancia, pero la tiene. Entre dos cañones del 12 hay generalmente de 7 a 11 milímetros de separación a la altura de la recámara pero sólo uno ó dos entre los brocales, y esto hace que las trayectorias se crucen en el aire. A suficiente distancia el tiro del cañón de la derecha pasa a dar hacia la izquierda y el izquierdo a la derecha. Para controlar esto todas las escopetas se fabrican para que el cruce se verifique a una distancia de 40 yardas, equivalente a 36.8 metros.


    La báscula superpuesta.
    Si en lugar de poner los cañones uno al lado del otro se disponen encima y debajo, el problema desaparece, ya que ambos se encuentran ahora en el mismo eje vertical independientemente de cuál sea el cañón que se dispara, no hay desviación lateral ni a derecha ni a izquierda. Así que el plomeo de los dos cañones se superpone en lo referente a los bordes izquierdo y derecho. Y esto a todas las distancias. Problema resuelto. Sin embargo, todavía queda que ambos serán convergentes por la vertical. Esto lejos de ser un inconveniente, como en el caso de las anteriores, se vuelve una ventaja. Aprovechando que ahora las bandas que los mantienen unidos están a los lados, justo en el medio por la vertical y no en la horizontal, como en el caso anterior; se dispone el superior perfectamente recto, para luego corregir la convergencia sólo con el inferior, en lugar de hacerlo con ambos. De esta forma, en tanto el superior está horizontal, el inferior queda inclinado hacia arriba, y el tiro sale en esa dirección; pero como enseguida comienza a caer, la diferencia se autocompensa. En cualquier caso, la máxima diferencia entre ambos plomeos será de unos pocos milímetros, correspondientes a la distancia entre los centros de las ánimas a cualquier distancia; lo cual en la práctica, se puede despreciar.

    Pero... aún hay más. La disposición superpuesta de los cañones aumenta la resistencia de la escopeta cuando se usa intensamente, porque en la báscula yuxtapuesta, cuando se dispara un cañón, digamos el derecho, la presión de la explosión fuerza a esa recámara a expandirse y prolongarse para absorberla; por ello el conjunto de cañones se apoya en el lado izquierdo tendiendo a curvarse todo el conjunto hacia la izquierda. El punto de aplicación de la fuerza es el eje de basculación, desde su centro hacia la izquierda, y en el cierre. Con cada disparo, esto se repite remachando el material. Todo el conjunto se afloja y aparecen luces y holguras de ese lado. Como los chokes en una escopeta de dos cañones raras veces son iguales, siendo que uno es más abierto para los tiros cortos o a tenazón, en tanto que el más estrecho, se usa menos en tiros más largos o segundos tiros; resulta que se dispara más veces con el primero, que con el segundo. Y esto a lo largo de miles de tiros. El resultado final es una escopeta desajustada (que todos hemos visto alguna vez), pudiendo con el tiempo, terminar inoperante.


    En las superpuestas es más fácil y práctico poner un monogatillo.

    En una escopeta de cañones superpuestos, la presión del disparo se reparte uniforme y recta hacia atrás, no de manera transversal y pivotante como se dijo antes, y ello con independencia de cuál sea el cañón que se dispara. Como resultado, el conjunto tarda más en desajustarse. Además, casi siempre se dispone que el primer disparo se realice con el cañón inferior, con lo cual la palanca que se aplica es casi inexistente. Mientras tanto el segundo (que es el que cuenta con un poquitín más de incidencia) se usa mucho menos como hemos dicho. En conclusión, las superpuestas duran más y plomean regularmente en el mismo sitio con ambos cañones además de poder pesar, generalmente, unos gramitos menos debido a su forma. Así que parecería que están destinadas a suplantar definitivamente a las yuxtapuestas... pero ello está lejos de la realidad y la mejor explicación viene de la mano de una pregunta acerca de este tipo de escopetas.

    ¿Por qué son más las de tiro que las de campo?
    En primer lugar, si el lector es un tirador experimentado a tal punto que le sea posible evaluar el comportamiento y el retroceso de su arma, como lo son los tiradores de competición, verá que la pegada de una superpuesta es siempre mayor que una yuxtapuesta.


    Y aún así, esto no es verdad. Lo que sucede es lo siguiente: Dado que en una escopeta de este tipo, los cañones atacan por delante en forma recta horizontal, y en casi toda la superficie, a la báscula; el retroceso se manifiesta recto hacia atrás, hacia el hombro, con poca elevación (el arma se encabrita menos) pero durante más tiempo. Por esta razón se siente más en la clavícula, dando la sensación de pegar más, pero casi no se desencara tras los disparos.
    Mientras tanto en las yuxtapuestas, como ambos cañones se apoyan en la mitad superior del frente de la báscula, la línea recta de proyección del retroceso tiende a pasar por encima del hombro con la consecuencia de que nada más iniciar el retroceso, el arma se desencara tendiendo a escapar hacia arriba con acentuada elevación hasta el punto que parece saltar de nuestras manos pegando menos en nuestra anatomía (en realidad pega igual pero por menos tiempo).
    Lo dicho es muy fácil de comprobar: si el lector se fija con atención verá que la culata de una yuxtapuesta siempre sale hacia abajo por detrás de la báscula, lo que define su capacidad de incorporar una culata inglesa (sin pistolet), mientras que una superpuesta de trap puede tener un impresionante pistolete tipo empuñadura de pistola, porque el inicio de la madera es recto hacia atrás y la parte superior de la garganta está al mismo nivel que el cañón superior.


    Aquí confluye ahora otra circunstancia: en el campo se tira con cargas pesadas, en el club con cargas muy suaves. Esto encaja como las piezas de un puzzle, ya que a la escopeta que más pega le bajamos la carga, y a la que mejor tolera el retroceso se lo incrementamos. Se igualan. Ya vamos descubriendo que cada una tiene su campo natural de aplicación, pero entonces nos termina de decidir una situación que es puramente psicológica. Los tiros de campo, en la mayoría de las veces, son casi horizontales y en lugares abiertos con una referencia de horizonte muy clara; en estas circunstancias la visión de la boca de los cañones, dispuesta de forma paralela a ese horizonte, tiende a centrar de manera instintiva nuestra puntería, de mejor manera que la inseguridad que nos proporciona ver el final de un solitario cañón flotando en el aire.

    Por otra parte, volviendo al club, donde es frecuente repetir el disparo con sólo tres o cuatro metros de vuelo del blanco (es decir: de manera muy rápida), al hecho de que la superpuesta se desencare poco, se le suma otra ventaja: en éstas, es más fácil incorporar un monogatillo, que una sola cola de disparador active ambos cañones, lo cual también mejora la misma posibilidad de doblar los tiros.


    Las escopetas superpuestas permiten acoplar impresionantes empuñaduras de pistola. Como la que muestra la foto.

    En las superpuestas, el centro de gravedad se desplaza hacia atrás, lo que permite dotarlas de cañones más largos que en el campo no son de gran utilidad. En cambio, las yuxtapuestas con sus cañones cortos de campo, se equilibran muy bien donde una superpuesta pesaría sobre la culata y el retroceso sería brutal. Podríamos seguir así mucho más, pero vamos a dejar al lector con su personal decisión; sólo una pista: personalmente nos sentimos atraídos por las finas, elegantes, clásicas, e inigualables yuxtapuestas, de las que poseemos una de excepcional calidad y grabados de una primera marca inglesa, y por otra parte somos la envidia de los entendidos cuando sacamos de su estuche de suela, con el logo de la marca y placa de cliente con nuestra identificación, la impresionante superpuesta hecha a medida con culata tipo cuello de cisne, que sólo traen las mejores.

    Fuentes: Escopetas, Escopetas, Escopetas Municiones

    Editado por: COCOLISOO
    Comentarios 22 Comentarios
    1. Avatar de VILNUS
      VILNUS -
      Gracias compañero por tan valioso aporte. Información en verdad de gran interés. Felicidades.
    1. Avatar de pillinjag
      pillinjag -
      Sin ofender deverian haberlo colocado en tres o cuatro tomos, esta muy grande este articulo, parece enciclopedia, pero se agradece que compartan esta información.
    1. Avatar de CDJUANMANUEL
      CDJUANMANUEL -
      exelente aporte claro. extenso ..... felicidades
    1. Avatar de Antonio unzueta
      hola soy de chiuhahua y quisiera saber donde consigo una culata para una escopeta mossberg 500 cal. 12 de puñeta
    1. Avatar de Miguel Cadena
      estoy interesado en una escopeta de 1900 de avancarga y no se si tengas una en venta ?
    1. Avatar de Ernesto GS
      Ernesto GS -
      Cita Iniciado por Antonio unzueta Ver Mensaje
      hola soy de chiuhahua y quisiera saber donde consigo una culata para una escopeta mossberg 500 cal. 12 de puñeta
      Cita Iniciado por Miguel Cadena Ver Mensaje
      estoy interesado en una escopeta de 1900 de avancarga y no se si tengas una en venta ?
      Compañero, naveguen por el foro específicamente en Avisos de Ocasión a ver si algún compañero tiene a la venta lo que buscan.
    1. Avatar de COCOLISOO
      COCOLISOO -
      Gracias por sus comentarios y aportaciones, Saludos.
    1. Avatar de Samuel Sosa
      Samuel Sosa -
      el lado divertido de las escopetas

    1. Avatar de COCOLISOO
      COCOLISOO -
      Gracias por sus comentarios y aportaciones, Saludos.
    1. Avatar de JUANCHOTHEROCK
      gracias por darnos esta valiosa informacion. me gustan esas mariner de la primera imagen

      muy buen articulo
    1. Avatar de COCOLISOO
      COCOLISOO -
      Cita Iniciado por JUANCHOTHEROCK Ver Mensaje
      gracias por darnos esta valiosa informacion. me gustan esas mariner de la primera imagen

      muy buen articulo
    1. Avatar de samapisito
      samapisito -
      Hola, soy de Bolivia y me gusto mucho este aporte COCOLISOO, ahora quisiera hacerte una pregunta sobre el uso de cartuchos para caza mayor. Tengo una escopeta Baikal IZH-18EM-M Cal. 20 la tengo desde hace como 15 años y con muy poco cuidado sigue como si fuera nueva, claro que ahora en mi país con la nueva ley de armas me es casi imposible encontrar cartuchos de munición gruesa. ahora la pregunta, tengo varias cajas de cartuchos de munición BB, puedo recargar con perdigones fundidos por mi?, que peso deberían tener par que el disparo sea efectivo? estaré atento a tu respuesta, gracias
    1. Avatar de samapisito
      samapisito -
      Me pasa lo mismo con una New England 36-410
    1. Avatar de COCOLISOO
      COCOLISOO -
      Cita Iniciado por samapisito Ver Mensaje
      Hola, soy de Bolivia y me gusto mucho este aporte COCOLISOO, ahora quisiera hacerte una pregunta sobre el uso de cartuchos para caza mayor. Tengo una escopeta Baikal IZH-18EM-M Cal. 20 la tengo desde hace como 15 años y con muy poco cuidado sigue como si fuera nueva, claro que ahora en mi país con la nueva ley de armas me es casi imposible encontrar cartuchos de munición gruesa. ahora la pregunta, tengo varias cajas de cartuchos de munición BB, puedo recargar con perdigones fundidos por mi?, que peso deberían tener par que el disparo sea efectivo? estaré atento a tu respuesta, gracias
      Antes que todo felicidades por tu escopeta, es un arma en su vista hermosa y elegante, tuve la oportunidad de tirar con ella hace algunos años,
      Con respecto a recargas haz tu pregunta en este foro:

      http://www.mexicoarmado.com/municiones-y-recarga/
    1. Avatar de Artigas
      Artigas -
      Alguien me puede ayudar quisiera una escopeta 12 o una pistola 380 buen día ¡
    1. Avatar de COCOLISOO
      COCOLISOO -
      Cita Iniciado por Artigas Ver Mensaje
      Alguien me puede ayudar quisiera una escopeta 12 o una pistola 380 buen día ¡
      Busca en la los foros de ventas, tambien puedes comprar en la Dcam una pistola o revolver.
      Saludos
    1. Avatar de ESTAN
      ESTAN -
      hola amigos soy de uruguay ,, tengo una escopeta de trombon AKKAR KARATAY MARINER 12 76 EL CAÑO ES DE 18 PULGADAS Y YO QUIERO UNO DE 24 Y NO CONSIGO ,,EN MEXICO SERA QUE HAY''' ABRAZOS A TODOS AMIGOS
    1. Avatar de COCOLISOO
      COCOLISOO -
      Cita Iniciado por ESTAN Ver Mensaje
      hola amigos soy de uruguay ,, tengo una escopeta de trombon AKKAR KARATAY MARINER 12 76 EL CAÑO ES DE 18 PULGADAS Y YO QUIERO UNO DE 24 Y NO CONSIGO ,,EN MEXICO SERA QUE HAY''' ABRAZOS A TODOS AMIGOS
      Hola compañero en México la Ley Federal de Armas únicamente nos permiten escopetas con un mínimo de 25 pulgadas, y la Sedena no venden a extranjeros fuera del país.
      Saludos
    1. Avatar de lobosolitarioplateado
      Qué opinan de las escopetas marca Hatsan que está distribuyendo SEDENA?
    1. Avatar de juabarlo2
      juabarlo2 -
      Hola a todos,

      Hace poco he abierto un canal sobre armas-caza-tiro porque quiero compartir con vosotros mis conocimientos y así poder intercambiar opiniones e ideas.

      Aquí os dejo el enlace:

      All videos from Armascazatiro (ignacio70) on Dailymotion

      Un saludo a todos