MéxicoArmado: El portal de armas más grande de habla hispana

Puedes registrarte de forma gratuita y convertirte en miembro de esta gran comunidad. ¡Al registrarte, podras participar en los foros y acceder a contenido exclusivo para miembros!

En pro de la Cacería Responsable, el Tiro
Deportivo y la Cultura de las Armas

Cobra Silenciadores
  • Las armas más extrañas de la II Guerra Mundial (Parte I)


    Con la primera Guerra mundial, los militares se dieron cuenta de que las antiguas formas de guerrear ya no servían. Gracias a la tecnología, la ingeniería y la electrónica tenían un armamento con una capacidad de destrucción descomunal y una movilidad hasta hace poco impensable.

    El tercer Reich supo verlo antes que nadie y con su Blitzkrieg (guerra relámpago) y sus blindados conquistó media Europa en unos pocos meses. Por esta razón, en la II Guerra mundial casi todo era nuevo y los problemas había que ir solucionándolos según iban surgiendo. Este es el motivo por el que en campos de batalla se vieron unos engendros mecánicos que sorprendieron tanto a los de aquel tiempo, como nos sorprenden a nosotros sólo 60 años después.

    En la entrada de hoy les dejamos una pequeña colección de maquinaria que surgieron ante unas necesidades muy concretas así como otros proyectos que quizás no llegaron a buen puerto pero son lo suficientemente interesantes como para incluirlos en la lista:

    Tsar Tank


    Esta especie de triciclo gigante que se puede ver en la foto es el "TSAR-TANK"(tanque del Zar) también llamado Netopyr(Murcielago) o Lebedenko tank. La idea de desarrollar semejante monstruo fue del ingeniero N. Lebedenko que en 1914 presentó un proyecto del aparato al Zar Nicolas II.

    Nicolas II, contento con el arma de destrucción, aportó 210.000 rublos para su fabricación. A finales de 1915 acabaron de construirlo. Las ruedas delanteras tienen 9 metros de diámetro y la triple rueda trasera 1.5 metros. En total medía casi 18 metros. de largo y 12 metros de ancho y al aparato lo movían dos motores de 240 cv. colocados en cada una de las "súper-ruedas" llegando a alcanzar una velocidad de 17Km/h. La tripulación la formaban 10 hombres y podía llevar diverso armamento donde destacaba un cañón situado en una torreta a 8 metros de altura.
    El primer día de pruebas todo parecía funcionar perfectamente. Hizo algunas maniobras sin problemas en calzadas firmes y lisas pero en cuanto entró campo abierto... se mostró totalmente inútil. Su tremendo peso le hacía quedar atorado en cualquier pequeño obstáculo y si había barro ya no había quien lo moviera. Y es que el "monstruo" pesaba más de 60 toneladas, esto era 1,5 veces más pesado que lo que se había calculado. Aunque se le hicieron algunas modificaciones y se le aligeró peso resultó ser demasiado vulnerable a la artillería enemiga, supongo que esta complicado “esconder” algo de 9 metros de alto.


    Vespa Militar


    Así es, se trata de una Vespa, en la cual se hallaba montado un cañón sin retroceso de 75mm. Fue una modificación que hizo el ejercito Francés después de la II Guerra Mundial. La economía no era muy espectacular y el país se tenían que arreglar con lo que había a mano. Como extra de este artilugio bélico, se podían lanzarse en paracaídas desde un avión y se construyeron un total de 800 unidades.

    El super tanque: Panzerkampfwagen VIII Maus


    Este es un ejemplo de cuán lejos se puede llegar cuando de sueños megalómanos se trata. Adolf Hitler tuvo la idea de fabricar un súper tanque, provisto de un súper cañón y dotado, por supuesto, de una súper coraza. Seguramente aquel engendro no habría pasado de ser la idea, bastante torpe, como podrá verse, de un dirigente no muy versado en el diseño de blindados.

    Pero ocurrió que Hitler encomendó el diseño y fabricación del MAUS a un verdadero genio de la ingeniería automotriz. Me refiero a Ferdinand Porsche, creador del mítico Escarabajo y fundador de la legendaria empresa que lleva su nombre.

    Pese a las dificultades que un proyecto como este suponía (y a su más que dudosa utilidad práctica ), el Dr. Porsche aceptó el desafío y se logró incluso a fabricar dos unidades del Panzerkampfwagen VIII Maus. Irónicamente, destacar que Maus significa ratón en alemán.


    No hace falta decir que semejante blindado era tan aparatoso como caro y poco útil: debido a su gigantesco peso, no había puente que pudiera soportarlo. Sin embargo ahí es donde se aprecia el talento de F. Porsche, quien pensó darle al Maus una buena capacidad de vadeo. Claro que ello implicaba que debían interactuar dos tanques, de modo que uno de ellos le suministrara energía eléctrica desde la orilla a aquel que efectuaba el vadeo. Ni hablar de lo que significaban sus 188 toneladas de peso para cualquier camino o carretera.

    El avión arado E 555


    Pocas cosas podrían haber sido más preciadas para el alto mando germano durante la guerra que contar con un elemento que les permitiera atacar a los Estados Unidos en su propio territorio. Pues bien, uno de los proyectos alemanes durante el conflicto fue el del ARADO E 555, un avión que, al menos en teoría, podría haber alcanzado la costa atlántica de los Estados Unidos para bombardearla.


    La idea era usar estas verdaderas Alas Volantes para volar a unos 5 mil kilómetros. de distancia para misiones de ataque, con una capacidad de unos 4 mil kilos de bombas. El aparato contaría, además, con cañones ubicados adelante y también hacia atrás (algo común para la época ). Su estructura estaría confeccionada en acero y duraluminio.

    En cuanto a motorización, la verdad es que dependía del tipo de versión de que se tratara (se proyectaron varias versiones), pero iban desde tres motores BMW 018 hasta seis motores BMW 003.

    Habbakuk: el portaaviones de hielo


    Winston Churchill decidió que los aeropuertos flotantes en medio del océano eran una pieza clave fundamental para el desarrollo de la guerra. Los aviones necesitaban repostar a mitad de camino, hasta entonces la solución había sido la de utilizar portaaviones, pero la capacidad de estos y los continuos ataques de los submarinos alemanes dificultaban la labor.

    En un primer momento se pensó en remolcar grandes icebergs y transformarlos en bases flotantes, pero el tamaño de estos colosos de la naturaleza lo impedía.

    Fue entonces cuando el científico Geoffrey Pyke expuso su idea de realizar el Habbakuk, un portaaviones construido de hielo y de dimensiones bíblicas. Tendría una eslora de 1200 metros y unos 120 de manga, con un desplazamiento de 2.000.000 de toneladas. Sus paredes contarían con un grosor de 12 metros de hielo, impenetrable para los torpedos de los submarinos alemanes. Para reforzar el hielo se construyó una mezcla especial de hielo y virutas de madera llamada pykrete.

    Palomas que pilotaban bombas


    Los científicos sabían que las bombas dirigidas a distancia eran el futuro, pero no sabían como utilizar aun las ondas de radio para dirigirlas. El problema fue solucionado con palomas.


    El psiquiatra B.F. Skinner entrenó a varias palomas, unidas a una máquina y a una pantalla, para que picotearan una proyección de un barco a cambio de comida. De esta manera, las palomas podrían dirigir bombas, desde dentro de ellas, con picotear la pantalla. Aunque la idea fue un éxito y las pruebas también, se tachó de absurda por los altos mandos, y no llegó a utilizarse. De haberse puesto en práctica, las palomas podrían haber acompañado a las bombas hacia barcos a casi un kilómetro de distancia.

    Bomba "Murciélago" ASM-N-2

    Tras el ataque a Pearl Harbour por parte de los japoneses, América se vio vulnerable. Roosvelt reunía ideas para contraatacar que le enviaban los ciudadanos americanos. Una de ellas, fue la de Deny Constantinne, consistente en un millón de explosivos a un millón de murciélagos y soltarlos sobre una ciudad japonesa, y observar la destrucción y deflagración de una ciudad.

    El proyectó gustó, y comenzó a investigarse. El murciélago elegido fue el mexicano, debido a que era una especie muy abundante. Éste debía llevar un pequeño explosivo de 92 gramos, pero seguía siendo demasiado peso para un murciélago, superando en 30 gramos al peso que el roedor podía llevar. Para solucionarlo, se le planteó el problema a Dr. Louis Fieser, inventor del Napalm, y viendo en él la solución redujo el peso muy por debajo del límite.

    En posteriores pruebas se reconoció la eficacia de los murciélagos bombarderos pero con tan mala suerte que fue en una base norteamericana al realizar una demostración la prueba se salió de control al escapar varios cientos de estos animales y destruir en su totalidad dicha base, cancelándose el proyecto por completo.


    Continuara…

    Fuente: Las armas más extrañas de la II Guerra Mundial

    Editado por: Top Shot
    Comentarios 10 Comentarios
    1. Avatar de mingomax1
      mingomax1 -
      Muy interesante esperamos la segunda parte, saludos.
    1. Avatar de JET-C
      JET-C -
      woooow muy buena informacion, me quede picado jeje
    1. Avatar de BARTOLOMEO
      BARTOLOMEO -
      Orale, muy interesante... que imaginación de esos cuates
    1. Avatar de gabella
      gabella -
      sii! esperamos la 2da parte!
    1. Avatar de j0ehblak
      j0ehblak -
      muy buena información amigo saludos y en espera de la segunda parte como todos los demás.

    1. Avatar de LuisJardon
      LuisJardon -
      Excelente información, espero la segunda parte y sin duda la ultima casi hace que me caiga de la risa jajaja.
    1. Avatar de maverik_rev6
      maverik_rev6 -
      jajaja la ultima se parecía a la de la pelicula wanted en donde amarran c4 a las ratas y las sueltan en un edificio, excelente post espero que la segunda parte tenga mucha información de la que para mi es la mas interesante de las armas raras de la ww2 la die glocke
    1. Avatar de emanson
      emanson -
      Muy Interesante! Felicidades
    1. Avatar de ramcas
      ramcas -
      la guerra siempre despierta el ingenio humano muy interesante
    1. Avatar de Barker
      Barker -
      Lindo articulo. Los mejores aviones a helice datan de la segunda guerra, y hubo prototipos que vieron luz 50 años mas tarde por falta de tecnología pero no de ingenio.