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  • Los cartuchos metálicos


    La munición para armas cortas actuales viene en toda clase de calibres y tipos, desde el 22 RF corto hasta el 454 Casull

    La munición moderna para armas cortas comenzó con el cartucho de calibre 22 corto, de ignición anular, desarrollado por la Smith & Wesson en su modelo n". 1 First Issue Revolver: la primera arma corta fabricada en los EE.UU. para utilizar el tipo de cartucho metálico que sigue usándose hoy en día. El cartucho de ignición anular era mucho más seguro y fiable en los revólveres que el cartucho de percusión de cápsula y bala, y también que el cartucho de percusión de espiga o aguja de Lefaucheux, diseñado por Houiller en 1836, que se había popularizado en Europa. La ignición anular utiliza un anillo con una mezcla detonante que va en un hueco plegado del culote de la vaina, que detona al ser aplastado por un golpe en el culote, iniciando a su vez la combustión de la carga propulsora principal. La idea partió de una patente francesa de 1831, en la que el compuesto detonante cubría todo el interior de la cabeza del cartucho. El cartucho de ignición anular de la Smith & Wesson se desarrolló a partir de la cápsula BB de Flobert de 1845, un cartucho de muy baja potencia utilizado para prácticas de tiro al blanco a cortas distancias y en espacios interiores. Los cartuchos de ignición anular tenían sus propias limitaciones.


    Uno de los revólveres más potentes de cápsula y bala que se han fabricado fue el Walker de la Colt en 1847. Sólo se fabricaron 1100 ejemplares, pero en Europa se siguen haciendo todavía muchas réplicas que funcionan, como las de la firma italiana Uberti. El revólver, de avancarga y de cápsula y bala, no utiliza cartuchos. El propulsor de pólvora negra se vierte en las recámaras, en las que se introduce una bala redonda o cónica apretando por la parte superior. La ignición se consigue mediante la cápsula de percusión, que va en una boquilla roscada en el extremo cerrado de la recámara y provoca una llamarada en su interior cuando el martillo la golpea

    Los primeros que se hicieron, eran de baja potencia, con un calibre de sólo 0.22 pulgadas (5.56 mm). El problema radicaba en el propio sistema de ignición anular. El anillo del cartucho tenía que ser endeble, para que la mezcla detonante pudiese ser sensible al impacto del martillo e iniciar así la ignición de la carga de pólvora. El hacer más grande el cartucho era una forma fácil de aumentar la potencia, pero la simple utilización de una vaina mayor y una bala con más potencia no era fácil. El casquillo de la vaina necesitaba seguir siendo lo suficientemente fino como para permitir la ignición, pero también lo bastante fuerte para soportar las mayores presiones requeridas para vencer la inercia de una bala pesada. Uno de los cartuchos de ignición anular más potentes y eficaces que se han fabricado fue el 56-56 Spencer. Disparaba una bala de 350 granos (22.7 gramos) a 1.200 pies por segundo (366 m.p.s), con una carga de 45 granos (2.9 g) de pólvora negra. El Spencer de 56-56 fue el primero de los cartuchos de ignición anular de gran calibre, que incluían los calibres 56-52, 56-50 y 56-46. En principio, el cartucho se diseñó para usar en el fusil Spencer, que fue patentado en 1860.


    Los modernos cartuchos metálicos para fusiles y armas cortas, suelen tener un detonador Boxer para la ignición, y pueden resistir presiones muy altas en las recámaras

    La primera aparición de los fusiles Spencer fue en la Guerra de Secesión americana de 1862, y después se dijo de ellos que habían dado a los ejércitos de la Unión una ventaja vital en potencia de fuego antes de su victoria en Gettysburg. Otro cartucho de ignición anular que adquirió una reputación bien merecida fue el 44 Henry. El fusil de repetición Henry, de 15 cartuchos, fue el precursor de un famoso rifle de mecanismo de palanca: el Winchester. El cartucho era tan potente como el Spencer de 56-56; disparaba una bala de 200 granos (13 g) a unos 3.443 m.p.s. Sin embargo, podía usarse en revólveres, dando a los colonizadores la oportunidad de tener un fusil de gran capacidad y un revólver de 6 cartuchos que utilizaban la misma munición. Hoy en día, la munición de ignición anular se fabrica sólo en calibre 22 para armas rayadas. Sus usos principales son el control de plagas y el tiro al blanco. Los primeros cartuchos de revólver se utilizaron en cilindros perforados en paralelo. Es decir, que la bala y el casquillo del cartucho tenían que ser del mismo diámetro que el cilindro que, a su vez, tenía el mismo diámetro que el tubo del cañón. Las balas de este tipo, conocidas como de talón o lubricadas exteriormente, se sujetaban a la vaina con un pequeño pliegue embutido en la base, que dejaba al aire libre el grueso de la bala y su revestimiento lubrificante.


    Estos cartuchos metálicos se hicieron a mediados y finales del siglo XIX. Dos de ellos son de espiga o aguja: uno, de 10 mm de calibre, tiene el cuerpo de cartón y el otro, de 9 mm de calibre, tiene el casquillo de cobre. El cartucho pequeño de ignición anular, es de un calibre aproximado del 38. El cartucho grande es un Kynoch de calibre 450, de ignición central, que fue el cartucho del revólver de los oficiales del ejército británico. La caja de hojalata de las cápsulas de percusión, fabricadas por Eley Brothers, podría tener su origen en un revólver Colt Navy o Pocket que ya usaban casquillos

    Este diseño sigue vigente hoy día en los cuatro cartuchos de ignición anular del 22. En la época en que apareció el Peacemaker de la Colt, en 1873, los cartuchos se habían perfeccionado para que contuviesen la bala en un casquillo sobredimensionado, que envolvía las ranuras de engrase de la bala y la superficie de contacto que muerde el rayado del cañón. La Smith & Wesson abandonó el cartucho de talón del 44, estadounidense, en beneficio del 44 ruso, que finalmente evolucionó hasta llegar al cartucho de 44 que se encuentra en la actualidad. Por entonces, las recámaras de los revólveres se fueron escalonando para acomodarse a la vaina aumentada de tamaño, perdiendo un poco de diámetro para asegurar una buena estanqueidad de los gases sobre la bala, al salir ésta del casquillo en el momento del disparo. Los casquillos seguían teniendo un reborde sólido que impedía que el cartucho se deslizase dentro de la recámara y servía de junta entre la cara del cierre y el cañón. Las balas seguían haciéndose de plomo y sin camisas de metal, ya que las bajas velocidades de la munición para las armas cortas, entre 180 y 275 m.p.s. no dejaban sedimentos importantes en los cañones.


    La pólvora negra (superior izquierda) cedió el paso a la cordita (superior derecha), propulsor sin humo, a principios del siglo XX. La propia cordita ha sido sustituida por la nitrocelulosa o nitroglicerina, tubular y en copos, también propulsores sin humo (inferior izquierda y derecha) y por pólvoras granuladas (que no aparecen en la fotografía)

    En Inglaterra, la patente que registró el coronel Edward Boxer en enero de 1866 cambió el cartucho militar del ejército británico. La vaina metálica, hecha con una delgada lámina de latón, se enrollaba en torno a un molde metálico, y se ajustaba después a una base que contenía el detonador. Al hacer un disparo, la vaina de metal se expandía, obturando con eficacia la recámara. El cartucho Boxer fue principalmente de fusil, pero se fabricó un cartucho de 0.577 pulgadas para el revólver Webley. Se produjo un cartucho Boxer de 0.442 pulgadas, hecho también por la Webley, para la Real Policía Irlandesa, en 1868. En el mismo año, el ejército británico adoptó oficialmente como arma estándar el revólver de percusión convertido Adams; su cartucho de calibre 455 pulgadas era una variante del Boxer, con un cuerpo de latón y una cápsula de hierro en el detonante. Contenía 13 granos de pólvora negra y una bala de plomo con base hueca, en donde se pretendía que se concentrase la propulsión de los gases del cañón. El último paso hacia el actual cartucho para armas cortas fue la introducción de un casquillo de latón estirado en lugar del casquillo de lámina de latón, que tendía a separarse de la base y encasquillar el arma.


    Estructura de la munición

    Como el cartucho para arma corta era mucho más corto que el del fusil, resultaba más fácil y más barato fabricar un casquillo de latón estirado. En 1873, se probó toda una gama de cartuchos con vaina metálica en el Arsenal de Frankford, Filadelfia, y el resultado fue el desarrollo de un tipo casi universal de cartucho con vaina de latón estirado y bala de plomo. La única diferencia verdadera entre la mayoría de los cartuchos americanos y británicos radica en la aplicación de la cápsula. Mientras la inmensa mayoría de las vainas británicas usaban el sistema Boxer, muchos cartuchos metálicos americanos utilizaban un detonador Berdan. En su aspecto extremo no hay diferencia aparente, pero en el interior el cartucho Boxer tiene un orificio central que a través de la base lleva a la cápsula detonante, mientras que el cartucho Berdan utiliza dos pequeños orificios y una forma de aplicación ligeramente distinta. El desarrollo del sistema de carga por la recámara llevó a un aumento del interés por el tiro. Deportistas, policías, militares, cazadores y quienes sólo querían un arma para defensa propia: todos pensaron que necesitaban un tipo especial de arma y, muchas veces, un cartucho también especial.


    Tipos de detonadores

    Se pensó en el gasto, pero el alcance y la capacidad de detener a un animal o a un criminal que se viene encima fueron factores que animaron a los fabricantes a producir numerosos cartuchos. Aunque la forma básica de los cartuchos era similar, el método para denominar los cartuchos llegó a ser complicado y sigue siéndolo hoy, al no haber un sistema mundialmente aceptado. En general, el diámetro o calibre de la bala se expresa en pulgadas: 0.45 pulgadas, 0.38 pulgadas o 0.22 pulgadas, por ejemplo. En la terminología anglosajona, se suprime la numeración decimal para expresar los calibres. Los anteriores serían, pues, .45, .38 y .22. Este tipo de notación es el generalmente aceptado. También suele decirse, coloquialmente, el 45, el 38 o el 22. En Europa, por otra parte, las medidas se dan en milímetros, siendo la más corriente la de 9 mm. Sin embargo, algunos cartuchos tienen también una segunda cifra, y ésta puede referirse a la longitud de la vaina o a la carga de pólvora. Un cartucho de pólvora negra, descrito como un 45-60, significaría que el cartucho es de 0.45 pulgadas de calibre y la carga, de pólvora negra, de 60 granos.


    Detonador Boxer

    Algunos cartuchos se describen con el calibre y el nombre del arma para la que se fabricó: por ejemplo, 9 mm Steyr. El calibre es cuestión de gustos, pero, en general, los tiradores al blanco en locales cubiertos son partidarios del cartucho de 0.22 pulgadas, pues es barato y tiene poco retroceso. Puesto que el tiro al blanco en locales cubiertos y con armas de pequeño calibre se suele hacer casi siempre a menos de 25 yardas (23 m), la carga de pólvora y la bala que se necesitan son pequeñas. El cartucho de calibre 22 se usa mucho para la caza menor. De este calibre hay dos tamaños: el 22 LR (Long Rifle) y el 22 Short (corto). A pesar de su nombre, el 22 LR es el preferido, muy usado para pistola y revólver, mientras que el de 22 corto, se prefiere para el fuego rápido, porque la corredera tiene que recorrer una distancia más corta al extraer la vaina y el arma puede disparar con una cadencia más rápida. El desarrollo de las pistolas automáticas a partir de 1890 siguió a la introducción de los propulsores sin humo de gran presión. Como mejor funcionaban las armas automáticas era con cartuchos sin reborde para pistola, de lados paralelos o con gollete, con una hendidura embutida o una acanaladura para que el extractor pudiera asir la vaina durante el disparo y el ciclo de funcionamiento.


    Detonador Berdan

    Para evitar la acumulación de plomo en los cañones se hicieron necesarias las camisas metálicas para las balas. La Convención de La Haya sobre Leyes de Guerra, proscribió oficialmente el uso de plomo sin revestir en la munición militar, incluso en la de baja velocidad, y a partir de entonces resultó habitual una camisa metálica de cobre o acero en la munición militar para armas cortas. A comienzos de la I Guerra Mundial, se habían consolidado los calibres principales occidentales para pistolas automáticas y revólveres, y la mayoría de los subsiguientes calibres nuevos, fueron meras versiones, ampliadas o reforzadas de los mismos. Los dos calibres para armas cortas que más se usan en el mundo hoy son el de 9 mm Luger para pistolas y el de 38 Special de la Smith & Wesson, para revólveres, que se lanzaron al mercado en 1902. Sólo en la segunda mitad de este siglo se han vuelto a desarrollar algunos calibres nuevos de importancia.

    Fuente: Enciclopedia de las Armas

    Editado por: Ernesto GS
    Comentarios 11 Comentarios
    1. Avatar de Diego Parra
      Diego Parra -
      Que foro tan fregon no hay un día que no aprenda algo nuevo FELICIDADES ¡¡¡¡¡¡
    1. Avatar de VILNUS
      VILNUS -
      Muy buen aporte compañero, felicidades!
    1. Avatar de igarcias
      igarcias -
      si el cal 22 es el mas usado , y es que paro lo que lo quiere uno, tirar ,un conejo o solo tirar pues es lo mas barato
    1. Avatar de Ernesto GS
      Ernesto GS -
      Sigan al pendiente de la pagina principal.
    1. Avatar de Darwin Martinez Jimenez
      Gracias por el aporte..Saludos
    1. Avatar de ser72
      ser72 -
      Que buena y completa información... Muchas gracias por el aporte!
    1. Avatar de SOLDIER ARM
      SOLDIER ARM -
      Buena informacion como a evolucionado para bien yo todavia tengo unos catuchos que me regalo su abuelita de mi esposa de carton
    1. Avatar de kervin
      kervin -
      pregunta tengo una pistola Smith y wesson modelo 459 los cargadores son únicos para cada modelo o todas las derivaciones de estas le quedan y donde puedo conseguir los cargadores en el d f
    1. Avatar de J B Apolo
      J B Apolo -
      No sabia casi nada de esto, me sorprende, que cada que busco algo en los ranchos encuentro casquillos de calibres que ya no existen, los guardo y nunca me puse a investigar que tecnología e historia estaba detrás de mis pequeños recuerdos.
    1. Avatar de alexvel
      alexvel -
      Que buen reportaje, me ilustro mucho
      Aprendí porque se denominan calibre 22, 38, 45 la verdad no lo sabia
      Saludos
    1. Avatar de jorgeley
      jorgeley -
      toda bia abra cartuchos 38 short