El código navajo el código que gano la guerra
Muchas historias son conocidas sobre la II Guerra Mundial, pero otras mas no están tan presentes en la memoria de la gente. Quizá uno de los aspectos menos conocidos es el uso del lenguaje de los indios navajo para la comunicación en código, un acierto que dicen cambió el rumbo de la historia y ayudó a poner fin a la guerra.Héroes sin medalla, pasarían algunas décadas para que fueran reconocidos públicamente por el gobierno de los estados Unidos.
Mensajes cifrados
Entre los muchos retos que los países en guerra debieron asumir durante la Segunda Guerra Mundial estaba el lograr una comunicación efectiva entre los centros de mando y las tropas desplazadas en el campo de batalla.
Para ello se requirió a la transmisión de información por radio, que ya había comenzado a ser utilizada durante la Primera Guerra Mundial. Pero emitir los mensajes en el propio idioma hacia el proceso vulnerable, pues bastaba con tener un traductor para descifrar el contenido, fue entonces que surgieron los códigos, que mediante palabras comunes a las que les asignaban un significado diferente daban ordenes e informes.
Lo que en principio eran códigos relativamente fáciles se volvieron cada vez más complejos, en el intento por evitar que la información fuera descifrada por las tropas enemigas. Esto hizo que el proceso de codificar y descodificar fuera cada vez más tedioso y complicado.De acuerdo con información publicada en la página oficial de los Navajo Code Talkers, como fueron llamados, “líderes militares vieron que enviar y recibir estos códigos requería horas de cifrar y descifrar (más de dos horas y media) un mensaje sencillo”. Entonces fue necesario buscar un método más efectivo y los estadounidenses lo encontraron en el lenguaje de los nativos.
Lenguaje clave
El uso de los dialectos de las tribus nativas del territorio estadounidense fue una idea puesta en práctica durante la Primera Guerra Mundial, donde se usaron los idiomas de los Cherokee, Choctaw y Comanche, que si bien fueron útiles no fueron del todo funcionales, pues faltaba que se convirtieran en verdaderos códigos.
La idea de utilizar a los Navajos como mensajeros en la Segunda Guerra Mundial fue de Phillip Johnston. Hijo de un misionero protestante, Phillip había crecido en la reserva de los Navajo, donde había aprendido el lenguaje de los nativos.
Según argumentó entonces, fuera de los Navajo no había más de 30 personas –incluyéndolo a él- que conocieran el idioma, que además consideraba “imposible de dominar si no se había conocido desde pequeño”. Johnston se había enlistado en el Ejército en 1918, prestando su servicio casi al final de la Primera Guerra Mundial, pero no era militar.
Sin embargo, tras conocer la experiencia de usar el lenguaje de otras tribus presentó su propuesta al Ejército al conocer de la necesidad de un código seguro y “manejable” para transmitir los mensajes. “Luego de una imponente demostración a los altos mandos se concedió el permiso para comenzar el programa piloto Navajo Code Talker”, se lee en el sitio oficial.
Guerreros natos
La unidad élite de los Navajo Code Talkers fue formada en 1942 (al parecer en mayo) y estuvo conformada por los llamados “29 originales”. De esos integrantes iniciales muchos eran poco más que adolescentes. Bajo la excusa de que muchos no contaban con acta de nacimiento, los admitieron sin tomar en cuenta sus edades.
Fue hasta el término de la guerra que se supo que entre los reclutados había algunos que apenas pasaban los 15 años. A pesar de su edad, rápidamente se adaptaron a los rigores del entrenamiento militar, gracias a que habían sido educados en el desierto del suroeste.
El primer grupo de Código Navajo en llegar a Guadalcanal arribó el 18 de septiembre de 1942. Un segundo grupo llegó con el 6° regimiento el 4 de enero de 1943.
Aumenta dificultad
El código fue modificado y expandido conforme avanzó la guerra. De 200 términos que lo confirmaban originalmente llegó a incluir más de 600 al término de la guerra. Tenía además la ventaja de “poder comunicar en 20 segundos lo que llevaba más de 30 minutos a las maquinas codificadoras”.
La particularidad de este código no era solo el que consistía en un lenguaje que no existía en ningún otro lugar del planeta, sino que además podía ser combinado en una especie de anagrama en el que cada palabra navajo era usada para referirse a la primera letra de su equivalente en inglés y así formar una nueva palabra.
Por ejemplo, ‘Wo-La-Chee’ que significa ‘ant’ (hormiga) era usado para la letra A. Es como deletrear una palabra usando otras, tal como se hace actualmente para comunicar un código, por ejemplo: FOCA-DEDO-NIÑO-ZAPATO Para FDNZ.
Códigos vivientes
Miles de vidas dependían de esas órdenes, por ello y para no arriesgarse a que los enemigos descifraran sus mensajes –como había sucedido con códigos anteriores- los soldados navajo tenían prohibido escribir cualquier dato, palabra o letra que estuviera relacionada con el“.
“Ellos se convirtieron en códigos vivientes, aun bajo las duras condiciones de una batalla, tenían que memorizar cada palabra con la máxima precisión con el riesgo de poner en peligro cientos o miles de vidas, en la batalla de Iwo Jima, tan solo en las primeras 48 horas, transmitieron más de 800 mensajes con excelente precisión.
El grado de complejidad era tal que es considerado el único código militar de la época moderna que fue imposible descifrar y constituyó la derrota de las fuerzas japonesas. Era indescifrable aun para los soldados Navajo que fueron hechos prisioneros y torturados en Bataan.
prefiero morir de pie que vivir de rodillas