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El dorado El dorado 2
  • Nuevos materiales y técnicas de fabricación


    Para que puedan durar en la calle, las armas cortas modernas utilizan en su fabricación plásticos, aleaciones de aluminio y acero inoxidable

    A principios de siglo, la transición de la pólvora negra a los propulsores de nitrocelulosa en la munición para armas cortas, demandaba materias primas más fuertes y mejor elaboradas, incluyéndose aquí a las propias armas. La pólvora negra era sucia y corrosiva al quemarse y generaba poca presión en los cierres y recámaras de las armas. Incluso una pequeña cantidad de pólvora sin humo producía una presión casi el doble de la de la vieja pólvora, tan es así que muchas de las primitivas armas de fuego, hacían explosión cuando se utilizaban inadvertidamente con munición sin humo. Para las nuevas armas cortas fueron necesarias mejores aleaciones de acero y, en general, una construcción más sólida para aprovechar las ventajas del mejor rendimiento de los nuevos propulsores. Donde antes se había utilizado latón para armaduras, se sustituyó ese material por el acero.

    La fabricación en tiempo de guerra.
    La escalada de conflictos militares europeos en el siglo XX, creó una demanda de armas de fuego a una escala nunca vista con anterioridad. Con poco tiempo para desarrollar nuevos métodos de fabricación antes de la I Guerra Mundial, las armas cortas utilizadas se fabricaron en gran parte como lo habían sido durante los 20 años anteriores. El caucho y los primeros plásticos sólo se vieron en las empuñaduras, en sustitución de la madera. El principal ahorro en costes de las armas militares estuvo en permitir tolerancias de fabricación más amplias y en abaratar el acabado, utilizando pavonado al fosfato y no refinado, en lugar del pavonado fuerte y del pulido intenso utilizado para las armas comerciales.


    Durante más de un siglo el chapado ha venido siendo un acabado protector común para las armas cortas de defensa personal que, aunque se lleven mucho, rara vez se utilizan

    Sin embargo, durante el rearme para la II Guerra Mundial, la escasez de acero impuso una modificación drástica en el diseño de las armas de combate. El sub-fusil se había incorporado a los arsenales mundiales, y siguiendo el camino de Alemania con el MP 38, éstos se hicieron baratos con acero prensado, plásticos y alambre. Al arma corta se la seguía considerando como un arma de último recurso, para defensa inmediata. Los Estados Unidos distribuyeron a sus soldados la carabina M1 de calibre 30, de acero y madera, como un arma de asalto manejable, aunque se siguió equipando con la robusta pistola 1911 A1 a los soldados más veteranos que podían controlarla. Otros ejércitos dotaron con armas cortas sólo a los oficiales, como arma defensiva para espacios confinados como carros de combate o aeronaves, o bien versiones especiales con silenciador para operaciones encubiertas; se lanzaron por avión pistolas sencillas de acero prensado, detrás de las líneas del enemigo, para su utilización por las organizaciones de la resistencia clandestina. Como en la I Guerra Mundial, la economía principal con las armas cortas estuvo en el acabado, más bien que en los diseños y los materiales.

    El chapado como protección
    El arma corta se ha usado como arma de defensa personal, y como tal se llevaba en el bolsillo, en la pistolera o en el cinturón. La proximidad del sudor humano, si el arma iba oculta, o la exposición a los elementos atmosféricos cuando se llevaba en una funda exterior, producían corrosión en la superficie de las armas cortas. Muchos revólveres de los del Oeste en el siglo XIX, se podían adquirir con un acabado niquelado para mejorar la resistencia de las armaduras de acero y de los cilindros.


    El Chiefs Special de 5 cartuchos y 0.38 pulgadas, de la Smith & Wesson, fue el primer revólver comercial hecho en su totalidad de acero inoxidable, que le daba una resistencia inigualable a la corrosión

    Esta tradición se transmitió al siglo XX, en especial para las pistolas de bolsillo, pistolas y revólveres de armadura pequeña y muy poco calibre que se solían niquelar, cromar o platear. El cromado duro, que endurece la superficie del acero, se ha convertido en algo muy común en la actualidad, sobre todo en las pistolas de caza y de competición de la IPSC (Confederación Internacional de Tiro de Combate).

    Acero inoxidable.
    Las presiones y tensiones inherentes a las armas de fuego impidieron durante muchos años la utilización de cualquier otro material que no fuese el acero al carbono para buena parte de su estructura. Pronto aparecería el acero inoxidable como material ideal: era una aleación de hierro con hasta el 20% de cromo y el 12% de níquel, que venía utilizándose por la industria desde la I Guerra Mundial. Sin embargo, no se empleó para armas de fuego completas hasta 1965, cuando la Smith & Wesson introdujo el Modelo 60 Chief's Special, un revólver de armadura pequeña, del calibre 38. Esto se debió, en parte, al costo del material y también a la dificultad de trabajarlo, pues las herramientas utilizadas con acero inoxidable se desgastan cinco veces más deprisa que cuando se utilizan sobre acero fundido o incluso con un elevado componente de carbono. Otro problema entorpecedor era el de la excoriación, consistente en que las piezas de acero inoxidable que se rozan mutuamente, recogen partículas de las otras piezas y dejan una superficie rugosa. Esto hacía que las pistolas semiautomáticas se encasquillasen, a menos que se las lubricara cuidadosamente con aceites especiales.


    Los pequeños fabricantes especializados, como la Detonics, no utilizan más que acero inoxidable de alta graduación en la fabricación de sus pistolas automáticas

    Los aceros inoxidables eran también más blandos que el acero al carbono y no mantenían el borde requerido para las nueces del disparador; también se desgastaban en torno a los puntos de giro, lo que daba lugar a que los revólveres necesitasen frecuentes revisiones de los armeros para mantenerlos a punto. Se encontró que, utilizando diferentes aleaciones de acero inoxidable para las piezas que rozaban, se reducía la excoriación y los avances posteriores en aleaciones mejoraron de forma considerable la resistencia al desgaste.

    La Auto Mag del 44.
    Una de las primeras pistolas automáticas totalmente de acero fue la Auto Mag de calibre 44, lanzada al mercado en 1971 por la Harry Sanford, de Pasadena, California. Para hacer la munición de la Auto Mag, la Sanford utilizó cartuchos recortados del calibre 308 de fusil. Como otros muchos diseños revolucionarios, no fue un éxito comercial en el ámbito conservador de las armas cortas, en parte debido a la poca disponibilidad de munición. El acero inoxidable es ahora un material corriente en las armas cortas, con la Smith & Wesson, la Colt, la Ruger y la Walther, haciendo todas ellas versiones de sus pistolas o revólveres en acero inoxidable y acero al carbono. Algunos de los nuevos fabricantes de los EE.UU., como la Detonics, la Freedom Arms, la AMT y la Randall, utilizan sólo acero inoxidable para sus armas. La pistola israelí Desert Eagle se puede encontrar ahora con armadura de acero inoxidable, al igual que la Elite, de la Colt. La utilización del acero inoxidable es muy apreciada por los tiradores con pólvora negra, que disfrutan utilizando el añejo propulsor, para tirar al blanco y cazar con viejas armas y sus réplicas. Los residuos que deja la pólvora negra al disparar son muy corrosivos, y por ello se pueden encontrar muchas réplicas de armas antiguas en acero inoxidable.


    La Ruger P 85 de 9 mm presentada en su estuche

    Fusión a la cera.
    Los modernos métodos de fundido con envoltura o de fusión a la cera, han mejorado la calidad y rapidez de la fabricación, al mismo tiempo que han reducido costos. El fundido se ha venido utilizando desde que los metales eran, primero, derretidos y vertidos después en moldes de arena, pero las piezas de fundición solían ser frágiles y porosas, inadecuadas para piezas ligeras sometidas a presiones o cargas. Para estos componentes, el método tradicional de fabricación era tomar un bloque grande de acero de alta calidad, sometiéndole después a la acción de las máquinas para desechar el metal sobrante que no correspondiese a la forma de la pieza deseada. El ahorro, de costes en la fabricación de armas cortas se ha hecho tan importante como la calidad. Los pedidos militares de armas cortas se basan en el precio y en el volumen del pedido y las ventas civiles están cayendo en todo el mundo debido a la influencia de los grupos de presión antiarmamentistas. Se pueden emplear tornos y fundiciones, controlados por ordenador, para la fabricación, pero siguen necesitándose formas más baratas de fabricación y la llamada fusión a la cera perdida ha sido el mayor descubrimiento. La fusión por molde o a la cera perdida, parte de un positivo en cera, hecho por inyección en un molde, del producto acabado. Éste se reviste con cerámica líquida, que primero se seca y después se cuece.


    La ultima pistola de la Ruger, la P 85 de 9 mm, es casi toda de fundición, lo que reduce considerablemente el costo de fabricación

    La cera se funde, dejando un negativo del molde, perfecto, dentro del cual se inyecta el metal fundido. Una vez solidificado, se rompe el molde de cerámica, dejando una fundición de gran calidad que necesita poco trabajo de máquina y a la que pueden dársele formas complejas. El trabajo mínimo a máquina que se requiere, hace sumamente adecuada la técnica para aceros inoxidables muy duros de trabajar o para cualquier pieza que normalmente necesite un acabado muy laborioso.

    La Ruger P 85
    Un pionero contemporáneo en la tecnología para fabricación de armas cortas es Bill Ruger, de la Sturm Ruger, una firma con sede en Nueva Inglaterra, EE.UU. En la actualidad ya se ha consolidado como un fabricante de gran calidad, bajo precio y armas cortas robustas, que hace un uso extensivo del fundido con envoltura. La Ruger ha lanzado hace poco su primera pistola de 9 mm Luger, la P 85. Los conceptos de funcionamiento de esta pistola de doble acción no son nuevos y siguen basándose en los principios de Browning de primeros de siglo: el sistema basculante de apertura retardada. El método de fabricación está totalmente al día y la Ruger ha construido una fábrica en Prescott, Arizona, EE.UU., para el montaje de la nueva pistola que ha sido diseñada con tan sólo 50 piezas (el sencillo Colt 1911, de simple acción, tiene más de 60 piezas y un revólver moderno de doble acción, más de 70). La pistola es casi enteramente de fundición. La corredera es de acero fundido con envoltura al cromo y al molibdeno; la armadura, también fundida, de aleación de aluminio; la mayoría de las piezas internas de acero inoxidable son también fundidas a la cera perdida. Las cachas son de plástico Xenoy, moldeadas por inyección, y la pistola tiene el cañón y la recámara hechos de dos piezas roscadas entre sí.


    La Hämmerli ha utilizado la fibra de carbono en su última pistola para tiro al blanco, el modelo 280

    Aleaciones de aluminio
    La Ruger P 85 utiliza una armadura de aleación de aluminio para reducir peso. El aluminio es un metal blando y dúctil, con problemas de excoriación por frotamiento similares a los del acero inoxidable cuando se utiliza para piezas que se rozan. La resistencia a la extensión de las primeras aleaciones era tan baja que no podían utilizarse para piezas sometidas a tensión. Sin embargo, puesto que las pistolas se llevan con mucha frecuencia pero muy pocas veces se dispara con ellas, antes se utilizaban aleaciones de aluminio más fuertes para las armaduras de pistolas y revólveres. Las armaduras de aleación se han usado especialmente en las pistolas que llevan los guardaespaldas, como la Colt Commander de 9 mm o los revólveres ligeros Charter Arms del 38 y del 44. Se dice que las últimas aleaciones de aluminio tienen una resistencia a la tensión mucho mayor que la del acero y su utilización en las armaduras se está generalizando. Pero la resistencia al impacto del aluminio no es todavía lo suficientemente buena como para la corredera y el cañón, sometidos a fuertes presiones. El experimento de la Colt con cilindros ligeros de aluminio para revólveres, para las tripulaciones de los aviones durante la Guerra de Corea, terminó en 1951, cuando la idea fue rechazada por la Fuerza Aérea de los EE.UU. para los revólveres del calibre 38; y, por lo que respecta al público en general, terminó en 1955 para los revólveres del 32 y del 22.


    El exótico bronce al manganeso, de gran resistencia a la tensión, se utiliza para la armadura de los revólveres de simple acción de gran calibre de la Century Arms

    La American Derringer Corporation ha fabricado una Derringer de su extensa gama del calibre 38 Special con armadura de acero inoxidable y cañón de aluminio. La nueva pistola ligera de explorador de la Smith & Wesson, el Modelo 422, tiene la armadura y la mortaja del cañón de una aleación muy tensil, con el disparador y componentes del cierre de acero prensado, para conseguir una de las armas semiautomáticas de calibre 22 de más calidad y menos precio que se pueden encontrar.

    Aleaciones exóticas.
    Otras aleaciones exóticas no han tenido tanto éxito. El bronce al manganeso, muy resistente a la tensión, se ha utilizado sólo en dos armas cortas: el revólver de simple acción, modelo 100, de la Century Arms y en el Golden Bison Super 6. El cobre al berilio se ha utilizado para las agujas percutoras en los revólveres de la Charter Arms y se está investigando para su utilización en las armaduras de las pistolas de la Para Ordnance, en Canadá. El titanio es muy resistente y ligero en las aleaciones, pero es caro. La Göncz, de California, utiliza titanio para forrar los tubos de sus pistolas High Tech, y se dice que así se reduce el desgaste del cañón. La Göncz usa también revestimientos muy modernos para evitar el desgaste de otras piezas, a las que pueden aplicarse silenciadores; también pueden utilizarse como lanzagranadas.


    Las armaduras de aleación en las pistolas modernas reglamentarias. En los EE.UU. y en Francia se han adoptado para uso militar y de la policía una serie de modelos de la Berretta 92, de 9 mm Luger

    Pistolas de plástico.
    Se está volviendo la atención a los plásticos, la fibra de carbono y la cerámica para los nuevos diseños. Aunque el caucho y los plásticos se han venido usando para las empuñaduras de las armas cortas desde 1850, correspondió a un ingeniero austriaco que nunca había diseñado una pistola el hacer un uso extensivo del plástico en la estructura de la pistola Glock 17. La armadura, el disparador y el cargador de la Glock son de plástico, lo que llevó a una alarma general, al rumorearse que los libios se las suministrarían a los terroristas y los secuestradores, puesto que no serían detectables en los aeropuertos por los detectores de metales ni por los aparatos de rayos X. En realidad, la Glock sigue teniendo una corredera de acero y el cañón tiene más metal que algunas pistolas de bolsillo, y tanto la Glock como su munición de 9 mm, con casquillo, detonador y bala metálicos, son fácilmente detectables por los dispositivos de seguridad. La pistola de tiro al blanco Hämmerli modelo 280, del 22, está hecha en buena parte de su armadura de fibra de carbono. Las pistolas de pequeño calibre y tiro al blanco para acontecimientos olímpicos no tienen las limitaciones de las armas de reglamento en cuanto a ocultación, facilidad de transporte y fiabilidad en campaña, y aunque algunos de sus avances no han sido adoptados por la mayoría de los fabricantes, la investigación suele perfeccionarse para su aplicación a las armas militares o policiales.


    El modelo de la Smith & Wesson de calibre 357 Magnum es uno de los revólveres de acero inoxidable más populares que se pueden encontrar hoy

    Cerámica.
    La cerámica suele considerarse un compuesto quebradizo y resistente a la temperatura, más adecuada para el fundido de alta tecnología o la electrónica que para las armas cortas. Sin embargo, en los años 80 hubo informes de que en el bloque del Este se había desarrollado un arma totalmente de plástico, que disparaba un proyectil de cerámica desde un casquillo de plástico, para intentar anular los dispositivos de seguridad. Los materiales para las armas cortas en la actualidad. Los revólveres populares de hoy, como el Modelo 686 de la Smith & Wesson, están hechos de acero inoxidable; pero la tendencia para las pistolas automáticas es hacer armaduras de aleaciones fuertes y correderas de acero al carbono. La Beretta 92 F, de gran capacidad y calibre de 9 mm Luger, tiene precisamente esa construcción y ha sido adoptada como la nueva pistola reglamentaria en los EE.UU. y en Francia. Las pistolas de un solo cartucho se hacen con armaduras fundidas con envoltura, pero se presta más interés a la resistencia que a la reducción de costos.

    Fuente: Enciclopedia de las Armas

    Editado por: Ernesto GS
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    Comentarios 8 Comentarios
    1. Avatar de VILNUS
      VILNUS -
      Muy buen aporte compañero!
    1. Avatar de metal gear solid
      exelente aportacion compañero gracias
      saludos
    1. Avatar de dragonbooster1995
      no pues muy exóticas este tipo de armas por el material pero si se necesitan para evitar la oxidación y cosas asi
    1. Avatar de Seaman
      Seaman -
      Apenas para mis udorosas manos y humedo y salitroso ambiente de mi tierra. Buen aporte. Saludos.
    1. Avatar de pelusso
      pelusso -
      variedad de materiales sin duda
    1. Avatar de PEPE CHUY
      PEPE CHUY -
      Exelente viaje atraves del tiempo gracias compañero saludos......
    1. Avatar de gallito 38 super colt
      exelente amigo muy buena informacion
    1. Avatar de Ernesto GS
      Ernesto GS -
      Sigan al pendiente de la pagina principal ya que vienen artículos interesantes.

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