En la Republica de Venezuela. Una vez entrado el siglo XX, los adelantos en materia de armamento, balística y química, hacían evidente que el fusil Mauser modelo 1871/84 había quedado obsoleto y era necesario buscar un reemplazo. Con este fin se hicieron compras limitadas del modelo 1895 y 1910, llamado también Obendorff, tanto en versión fusil de Infantería como en carabina; Con estas armas se llevaron a cabo diversas pruebas, mas o menos formales, tomando en cuenta la experiencia adquirida en los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial y en la supresión de las diferentes revoluciones y alzamientos, propios de los gobiernos de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez.
Fue este último quien comisionó, a principios de los años treinta, al general Eleazar López Contreras la adquisición de un nuevo fusil de reglamento para dotar a las Fuerzas Armadas de Venezuela. El arma elegida fue el fusil belga FN-24, el cual era una versión corta y mejorada de la carabina Kar98, a su vez una reducción en longitud del famoso Mauser modelo 1898. El diseño del FN-24 seguía la tendencia mundial de consolidar el tamaño del armamento individual para satisfacer las necesidades de todas las armas y servicios, en lugar de tener un fusil mas largo para la Infantería, y otro mas corto para la Caballería, Artillería e Ingenieros. Por otra parte, la adopción del Kar98 como punto de partida del FN-24 es perfectamente natural, si se toma en cuenta no solo que el modelo 1898 era probablemente el mejor fusil militar de repetición del mundo para la época (y con una demanda considerable), sino también que Fabrique Nationale d’Armes de Guerre, había estado involucrada con los diseños de Paul Mauser desde su mismo inicio.

La versión adoptada por el Ejercito de Venezuela se ordenó en calibre 7x57mm, también llamado 7mm Mauser (a pesar de que el calibre real era, y aún es, 7,25mm) y a esta versión se le llamo FN-1924/30 o simplemente FN-30. Esta arma, tiene capacidad para 5 cartuchos, almacenados al tresbolillo, en un almacén situado frente al conjunto disparador, contenido dentro del guardamanos y protegidos por este; con un resorte en forma de W acostada”, sujeto en la parte inferior a una placa metálica colocada justo frente al gatillo, y que puede ser removida para efectuar su limpieza y mantenimiento, y al elevador en la parte superior. Este, a su vez, tiene una plataforma en el lado izquierdo que sirve como guía para los cartuchos en el almacén y al mismo tiempo asegura la correcta alineación del primer cartucho con la recámara. Las operaciones de abrir y cerrar la misma, las efectúa una pieza única, el cilindro, mediante dos movimientos sucesivos, uno de giro hacia arriba y a la izquierda y otro de retroceso. Su función principal es la de obturar la recámara, evitando la salida de los gases generados al momento del disparo. Al mismo tiempo el cilindro encierra y enlaza los demás mecanismos del sistema.
Otras dos características resaltantes de este fusil son, por una parte la empuñadura, que es de pistola, a diferencia del modelo 71/84 que era recta; esto hace que el agarre sea mas natural y cómodo para disparar, y la otra es que el cerrojo se dejó bien pulido lo que hace un contraste bien interesante con el resto del arma y le da una apariencia, en mi opinión, elegante. Otra arma muy parecida y que también se ordenó por la misma época, fue la carabina checa VZ-24, (vz es una abreviación de la palabra vzor, que significa modelo) también en 7x57mm, y con la cual, tengo entendido, se dotó a las unidades de Artillería e Ingenieros.

El calibre elegido es también bien interesante y merece especial atención. Inicialmente esta munición fue desarrollada por Paul Mauser para ser utilizada en el modelo 1893, creado para el Ejército español y tuvo su bautismo de fuego en la corta pero dramática guerra entre España y los Estados Unidos de América en 1898, por la independencia de Cuba y las Filipinas. Su efecto fue tan devastador, que forzó la revisión del armamento en uso por los norteamericanos y que dio lugar al desarrollo del Springfield 1903. Un ejemplo de ello lo tenemos en la Batalla por las Colinas de San Juan, al este de Santiago, el 1 de Julio, donde 750 españoles fueron atacados por una fuerza de mas de 8.000 norteamericanos, sin embargo los primeros fueron capaces de infringir mas de 940 bajas a los atacantes frente a unas 230 propias, entre muertos y heridos.
En su versión inicial, el cartucho tenia una bala puntiaguda de plomo, cubierta con una camisa de acero, con un peso de 11.2 gramos (173 grains) y una carga de pólvora en hojuelas de 2.45 gramos (38 grains). En esta configuración, el cartucho genera una velocidad inicial de unos 700 metros (2.300 pies) por segundo y un alcance eficaz de unos 1.000 metros aunque el alza de los fusiles puede graduarse hasta 2.000 metros, con incrementos de 100 metros. La alimentación se hacía por medio de un “peine” de 5 proyectiles. Este cartucho es bastante utilizado a nivel mundial y ha permanecido en uso, de una forma u otra por más de 110 años, prácticamente sin cambios; primero como munición militar y en los últimos 50 años, como un popular cartucho de caza. Con él se ha cobrado de todo, desde conejos hasta elefantes, de hecho, es uno de los cartuchos más comunes en Europa para este fin, y es probablemente el cartucho Europeo de caza mayor, mas difundido en Norteamérica.

Los FN-30 sirvieron muy bien al Ejército de Venezuela hasta medianos de los años cincuenta , aunque la Guardia Nacional los utilizó hasta principios de los sesenta, cuando fueron completamente reemplazados por los FAL y recalibrados al calibre 7,62x51mm. En la actualidad los utilizan principalmente los cadetes de las diferentes escuelas de formación de oficiales, escoltas de bandera de varias unidades y los alumnos de los diferentes liceos militares del país. Este autor tuvo el privilegio de usar uno en más de una parada o desfile, durante sus 5 años en el Liceo Militar Jáuregui. Y mi arma favorita de cacería es una carabina Mauser 98k en calibre 7,92x57mm con mira telescópica.